La playa de Preá se encuentra dentro del Parque Nacional de Jericoacoara, a 15 minutos del aeropuerto de esa ciudad del estado de Ceará, en el noreste de Brasil. Suele ser la primera parada tanto para quienes quieren aprender kitesurf como para quienes ya practican este deporte, atrayendo turistas gracias a vientos de entre 24 y 30 nudos durante la temporada, que va de julio a principios de enero.

A diferencia de Jericoacoara, cuyo público busca excursiones y vida nocturna, los visitantes de Preá tienen el kitesurf como principal objetivo. Entre ellos hay franceses, alemanes, estadounidenses y ejecutivos brasileños.

"El kite se ha convertido en el nuevo golf, el nuevo tenis, el nuevo esquí. Se ha convertido en el deporte de moda entre la élite, para bien y para mal", afirma Marco Dalpozzo, socio de la posada Rancho do Peixe.

A una hora y media del aeropuerto de Jericoacoara, Tatajuba se ha convertido en el nuevo hot spot para quienes buscan un destino más rústico e íntimo. Según Teresa Mindelo, propietaria de la posada Tatadise, la mayoría de los turistas que llegan allí son extranjeros de hasta 30 años que buscan "un buen alojamiento sin ostentación".

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