Cuando el residente de Watsonville, California, Angel Josue Martínez Acosta escuchó de un programa de autos compartidos eléctricos, con autos totalmente cargados disponibles para alquilar a $4 la hora, su curiosidad se despertó. En una zona predominantemente latina, donde las personas que dependen del transporte público enfrentan un servicio infrecuente y lento, tener acceso a un automóvil puede afectar profundamente la calidad de vida de los residentes. Muchas veces se trata de una cuestión de acceso al trabajo, la atención médica, la educación y alimentos saludables.

Míocar es un programa de auto compartido sin fines de lucro, subsidiado por el estado de California y gobiernos locales. El servicio fue fundado para hacer que el transporte sea más accesible en zonas de bajos ingresos afectadas por la contaminación del aire. Los usuarios se inscriben en Míocar con una cuota única de $20 y luego pagan $4 por hora o $35 por día para alquilar un vehículo eléctrico —generalmente un Chevy Bolt, aunque a veces un IONIQ 5 o un Hyundai Kona. Si un viaje supera las 150 millas, se aplica un cargo adicional de $0.35 por milla.

Durante décadas, la mayoría de los autos y camiones que circulaban por las carreteras del Valle Central y otras regiones agrícolas funcionaban con gasolina o diésel, lo que ha llevado a que la zona tenga algunos de los niveles de contaminación del aire más altos del país. Estos autos de alquiler de Míocar son eléctricos y limpios, y están estacionados cerca de complejos de vivienda, centros comunitarios y hospitales.