La familia real noruega no consigue huir del foco mediático. En uno de los capítulos más complicados de su historia reciente, los reyes Harald y Sonia de Noruega han tenido que hacer frente a la aparición de la princesa Mette-Marit en los archivos de Epstein, el juicio de Marius Borg Høiby y las constantes polémicas que protagonizan Marta Luisa de Noruega y su marido, el chamán Durek Verrett. Aunque el matrimonio no forme parte de los miembros en activo de la familia real, cada uno de sus movimientos sigue salpicando al resto. El último ha sido convertirse en ponentes de un evento espiritual que se celebrará en septiembre en Oxfordshire, Reino Unido. Este bien podría ser uno más de sus disparatados negocios relacionados con la espiritualidad y las energías, pero el problema va mucho más allá: han vuelto a saltarse uno de los acuerdos que se comprometieron a cumplir con la corona noruega y, en concreto, con el rey Harald. El 8 de noviembre de 2022, Marta Luisa de Noruega anunció que renunciaba a sus obligaciones reales, pero seguía manteniendo su título de princesa. Dejaba de formar parte de la agenda y las actividades de la familia real para marcar distancia entre sus actividades personales y las de la casa real. El objetivo era que ella y su entonces prometido gozaran de mayor libertad para realizar sus controvertidos negocios lejos de palacio. En este acuerdo, se comprometían a no utilizar el título en sus actividades comerciales, no hacer visible la conexión entre ambos y no usar ni etiquetas ni imágenes relacionadas con la familia real ni mencionar a otros miembros en esas actividades, incluidas entrevistas. Una vez más, han roto ese acuerdo. El festival Om & Bass en el que van a participar ha estado promocionando su participación en dos talleres exclusivos utilizando hasta en siete ocasiones el título de princesa como reclamo comercial. Todo para vender los encuentros con la pareja y otras actividades cuyo precio asciende a los 280 euros. El título real, que tiene prohibido utilizar con fines comerciales, aparecía tanto en la descripción de los talleres como en las categorías de acceso prioritario y en el pack de fotografías con la pareja, tal y como ha revelado el medio noruego Se og Hør, haciendo publicidad como “el chamán y la princesa”. Carina Scheele Carlsen, representante de Marta Luisa de Noruega, ha atribuido el error al organizador. Tal y como explica el comunicado difundido, ese texto era “un borrador antiguo” que se publicó por descuido. Una vez se hizo público el asunto, la web del evento eliminó casi todas las menciones al título de princesa, aunque algunas continuaban siendo visibles horas más tarde. Por su parte, los portavoces de la casa real también han hablado públicamente: “Estamos de acuerdo en que el título no debe utilizarse con fines comerciales”. Esta no es la primera vez que Marta Luisa de Noruega hace caso omiso a aquel acuerdo. En las botellas de ginebra de su boda, en 2024, aparecía el título de princesa y un monograma. Además, el enlace se convirtió en exclusiva de HELLO!. Por otra parte, el pasado mes de septiembre se estrenó su documental, Realeza rebelde: una insólita historia de amor, en el que hablaban de la familia real y hasta había una imagen del príncipe Haakon, que tuvieron que eliminar. Palacio denunció entonces la violación del acuerdo. La próxima polémica aún no tiene fecha exacta, pero se espera a partir del otoño, cuando se estrene una serie de telerrealidad de seis episodios sobre esoterismo en la que ha participado el matrimonio. “Estoy conectado con Dios, y si eso incomoda a la gente, pues entonces se sentirán muy incómodos”, afirma el chamán en el tráiler publicado. “Estoy muy contenta de poder contribuir a crear un puente y normalizar esto, para que más personas se atrevan a expresarse y decir quiénes son. Lo más importante en la vida es atrevernos a ser nosotros mismos”, declaró en la presentación la princesa al canal TV 2. Ambos son conscientes de que van a ser señalados: “Hemos recibido muchas críticas, así que probablemente podamos sobrellevarlas si las recibimos ahora también. Pero espero que la gente se atreva a afrontarlas con un poco más de apertura de corazón y se dé cuenta de que: ‘Oh, tal vez yo también soy un poco así”, explicó la primogénita de los reyes noruegos. “La mayoría somos un poco así y podemos percibir la energía de una habitación, entre otras cosas. Y esa también es una forma de interpretar la energía. Las críticas, si vienen, las podemos afrontar”, añadió en la entrevista.
Marta Luisa de Noruega rompe de nuevo su acuerdo con el rey Harald y promociona su participación en un festival espiritual como princesa
La primogénita del monarca renunció a sus obligaciones reales en 2022 y, desde entonces, no puede utilizar esa etiqueta y tiene que impedir que se le vincule con la casa real. Ahora ella y su marido ofrecen dos talleres exclusivos en el evento previo pago de 280 euros






