En septiembre de 2004, Drea de Matteo vivió el mejor momento de su vida profesional. En su primera y única nominación, la intérprete que había dado vida a Adriana La Cerva en Los Soprano se alzó con el Emmy a mejor actriz de reparto tras cinco temporadas en la celebrada serie. “Hay muchas personas responsables de esto, pero si intento dar las gracias a cualquiera de ellas ahora mismo, podría vomitar, atragantarme, llorar o morir. Ya me habéis visto hacer todo eso”, alegaba con sarcasmo sobre el escenario. El galardón parecía el detonante definitivo de una de las carreras más prometedoras del elenco de una ficción que ya enfilaba su recta final. Siendo una actriz desconocida en la industria, trascendió el papel de novia del joven mafioso Christopher Moltisanti gracias a la vulnerabilidad y humanidad de un personaje atrapado en una espiral de violencia, dependencia emocional y sueños frustrados. También se convirtió en un sex symbol, habitual en las listas de las mujeres más deseadas del mundo, y en todo un icono de estilo Y2K con sus minifaldas, estampados de leopardo, pantalones de cuero y el volumen hipertrofiado de su melena rubia, una estética reivindicada años después con el auge de la tendencia mob wife. La trágica resolución de su destino sigue considerándose una de las grandes escenas de la historia de la televisión, pero su protagonista nunca logró replicar la dimensión mediática de su primer gran personaje. Ahora, 22 años después, sí lo está consiguiendo, pero lejos ya de los focos de la meca del cine.Drea de Matteo ha vuelto a los titulares, pero no por sus logros artísticos. Una cuenta de OnlyFans, un discurso feroz contra Hollywood y una marca antisistema la han convertido en una de las grandes voces del ámbito ultra de Estados Unidos. “Soy una zorra controvertida”, se define a sí misma en su nueva faceta como creadora de contenido. Ultrafree (Ultralibre) es el nombre del podcast presentado por De Matteo y en el que cada semana aboga por cuestionar el llamado “Estado profundo” y participar en la guerra cultural dando voz a activistas antisistema, figuras canceladas y conspiranoicos varios. Del supuesto poder de las farmacéuticas y la vigilancia gubernamental a conversaciones sobre el Apocalipsis, los chemtrails, la censura de las grandes tecnológicas o las terapias alternativas contra el cáncer, el universo de Ultrafree se mueve entre el libertarismo radical y el cuestionamiento permanente de las instituciones. Para completar el negocio, una marca de ropa de nombre homónimo que viste su filosofía con sudaderas oversize, colores neutros y grandes logotipos con lemas como Anti Bullshit (“Antimierdas”), más cercanos al merchandising de una tribu digital que a una firma de moda convencional. Según sostiene la artista natural de Queens (Nueva York), de 54 años, esta nueva aventura empresarial es la única manera que encontró para salir a flote tras haber sido defenestrada por Hollywood. En su versión, fue víctima de una industria que renegó de ella después de negarse a vacunarse contra la COVID-19. Casi de manera instantánea, asegura, sus amigos del cine se alejaron, su representante la abandonó y las ofertas de trabajo cayeron en picado. Con apenas diez dólares en el banco y a punto de perder su casa por el impago de la hipoteca, De Matteo siguió el consejo de sus hijos adolescentes y abrió una cuenta en la plataforma de contenido para adultos OnlyFans con una fotografía en bikini. Quince dólares por suscripción para acceder a lo que ella misma definió como “porno de abuela”. Según su propio relato, en apenas cinco minutos, había ingresado unos 75.000 dólares, suficientes para evitar el embargo de su vivienda. “OnlyFans me salvó la vida por completo. Cualquiera que quiera condenarme y menospreciarme, adelante. Solo espero que nunca se encuentren en la situación en la que yo me vi para sacar adelante a dos niños pequeños. Salvó el hogar en el que he vivido durante muchos años y que era muy importante para nosotros. Y, más allá de todo eso, me ha dado suficiente dinero para poner en marcha y financiar Ultrafree”, confesó al Daily Mail.Su evolución ideológica es llamativa. Aunque durante su carrera como actriz apenas habló de política e incluso confesó haber votado al candidato demócrata Joe Biden en 2020, de un tiempo a esta parte De Matteo se ha convertido en una de las mayores defensoras del presidente Donald Trump, a quien ha llegado a describir como “the big daddy” (“el gran papá”). También ha evidenciado su postura antiaborto y ha asegurado que Hollywood es una industria “salvaje” con quienes no siguen las reglas marcadas. Ni siquiera algunos de los sectores más conservadores de la opinión pública, que suelen concordar con muchos de sus preceptos, la respaldaron cuando reveló que era su hijo de 12 años –tiene dos, fruto de su relación con el productor musical Shooter Jennings– quien editaba parte de las fotografías sugerentes que después publicaba en OnlyFans. “Fueron los niños los que me dijeron: “Haz esto. Enseña los pies. ¡Hazte selfies! J.Lo y las Kardashian siempre están en bikini en internet, ¿por qué tú no?”, añade. El secreto de su éxito como modelo erótica está, según corrobora, en los carbohidratos: “Antes de cada foto como mucho, no salgo bien en ellas si estoy flaca. Soy una dama italiana atiborrándome a pasta y filetes. Quieres que tus pechos y tu culo se vean grandes. De lo contrario, las fotos son un festival de bostezos”, sostiene la actriz, que comparte su vida actualmente con el guitarrista Robbie Staebler. Aunque De Matteo insiste en que su rechazo a los mandatos sanitarios la acabó metiendo en una lista negra en Hollywood, lo cierto es que su carrera llevaba años pidiendo reinvención. Como les ocurre a muchos actores que crean un personaje inolvidable, nunca logró escapar del todo de la sombra de Adriana La Cerva. Con el empuje mediático de Los Soprano consiguió un papel protagonista en Joey, el spin-off de Friends, dando vida a la hermana del personaje de Matt LeBlanc, pero la serie fue cancelada tras apenas dos temporadas. Después llegarían trabajos en ficciones como Hijos de la anarquía o Shades of Blue, junto a Jennifer Lopez, una trayectoria constante pero siempre desde un segundo plano. Hollywood nunca volvió a ofrecerle un personaje capaz de igualar el impacto de aquel que la convirtió en una estrella. Dos décadas después su nombre vuelve a ser noticia, aunque por razones muy distintas a las que un día parecían augurarle una larga carrera en la cima de la televisión.