Cerca de las 08:00, de este 30 de julio, una fila rodeaba parte de los exteriores del Gobierno Zonal de Guayaquil, en el norte de la ciudad. Desde temprano, decenas de jóvenes esperaban su turno para registrar asistencia, conocer a qué institución pública serían asignados y avanzar en el proceso del programa Jóvenes en Acción, una iniciativa con la que esperan obtener su primera experiencia laboral o reunir dinero para estudiar, ayudar a sus familias o emprender.La concurrencia respondió a la nueva convocatoria impulsada por el Gobierno Nacional, que este año amplió la cobertura del programa de 80.000 a 150.000 beneficiarios en todo el país. PublicidadEl llamado fue a jóvenes de 18 a 29 años. Los beneficiarios reciben $ 400 mensuales durante tres meses mientras desarrollan actividades en entidades públicas. El interés volvió a reflejarse en la cantidad de postulantes y asistentes a las inmediaciones del Gobierno Zonal en esta semana. Entre quienes lograron un cupo estaba Alexander Villalva, de 20 años. Un amigo le compartió el enlace de inscripción y, tras dos intentos fallidos en convocatorias anteriores, finalmente fue seleccionado.PublicidadPublicidad“Un amigo me recomendó ingresar a la página como hace un mes. Recibí el pago y por eso estoy aquí”, comentó. Aunque ya ha tenido otros empleos, considera que esta experiencia será la más importante para su futuro profesional. Actualmente estudia Pedagogía e Idiomas en la Universidad Estatal de Milagro (Unemi) y asegura que el incentivo económico será destinado a su formación.“Me puede ayudar para la carrera que estoy estudiando, porque tengo que hacer curso de inglés y todo, y sí son costosos”, dijo Villalva, quien detalló que los cursos pueden cotizarse entre $ 800 y $ 900 cada uno. También espera que el paso por una institución pública fortalezca su hoja de vida.“Dentro de mi hoja de vida creo que puede ser un punto fuerte porque estoy trabajando para el ministerio”, mencionó. A pocos metros esperaba Dayana Tumbaco, de 18 años, recién graduada del colegio. Su madre fue quien la animó a postular. “Me dijo que me inscribiera y ya pues me animé. Tampoco pensé que iba a salir beneficiada”, acotó.PublicidadFue asignada al Ministerio de Transporte. Con el primer pago compró algunos artículos que necesitaba y colaboró con los gastos de alimentación en su hogar. Ahora tiene otro objetivo.“Espero con este segundo pago poder ingresar a una universidad y pagarme los estudios”, dijo la joven. Todavía no decide si estudiará Medicina o buscará convertirse en tripulante de cabina.Para Edson Quinto, de 22 años, el beneficio también representa un alivio económico. Vive en Salitre, pero todos los días viaja a Guayaquil para estudiar Ingeniería en Telecomunicaciones en la Universidad de Guayaquil. Aunque ya tenía un trabajo de medio tiempo, el ingreso apenas cubría sus gastos de transporte.“Voy y vengo de Salitre todos los días, entonces por eso es una gran ayuda este programa”, mencionó. Edson espera ser asignado en su cantón y considera que la iniciativa ofrece una oportunidad para que más jóvenes adquieran experiencia laboral.Mencionó que el dinero también servirá para continuar sus estudios y apoyar a su familia.Entre las historias también está la de Gina Haro, de 24 años, madre de un niño pequeño y residente de Monte Sinaí. Cuenta que fue su cuñada quien insistió en que se inscribiera, aunque nunca imaginó que sería seleccionada.“No tenía como que decir ‘sí me van a coger’. Cuando vi que me habían depositado dije: ‘¿de dónde acá están dando?’. Y cuando mi cuñada me dijo que era de Jóvenes en Acción, grité de emoción”, contó. El primer pago lo destinó a comprar los suplementos médicos que necesitaba su hijo, quien había sido diagnosticado con anemia.“Gracias a eso le pude comprar los suplementos a mi hijo, que tenía anemia. Eso me ayudó mucho”, relató. Durante meses buscó empleo, pero las responsabilidades de la maternidad le dificultaban cumplir horarios completos.“No pude porque tengo que cuadrar con los horarios de mi hijo. No es que mi hijo sea una carga, simplemente ya tienes otras metas y otros horarios que respetar”, mencionó. Por ello eligió una jornada que le permita combinar el trabajo con el cuidado del niño, mientras su suegra la apoya. Su meta es ahorrar para emprender un negocio familiar de monigotes y demás artículos en diciembre. Hasta las 10:00 de este jueves 30, los jóvenes entraban y salían del Gobierno Zonal de Guayaquil para completar el trámite y esperar por la designación de su plaza para empezar con su experiencia laboral en el sector público. (I)