El gobernador de Florida, Ron DeSantis, ratificó la ley HB-35, una medida legislativa diseñada para abordar de manera drástica el problema de los conductores que operan vehículos de motor de forma ilegal y persistente en casi todas las vías del Estado Soleado, cuya población inmigrante representa más del 22% de sus residentes.
Según la cadena de televisión estadounidense CBS, esta nueva normativa tiene especial relevancia para el sur de Florida, una región caracterizada por una alta densidad de tráfico, frecuentes colisiones y una dependencia casi absoluta del vehículo para la vida cotidiana, debido a la gran separación entre viviendas, comercios y centros de trabajo.
Por lo tanto, el núcleo de la ley radica en la ampliación de la definición de "infractor de tráfico habitual", ya que anteriormente el proceso para designar a un conductor con ese estatus requería criterios más limitados. Sin embargo, con la nueva legislación, será sencillo clasificar bajo esa designación a quienes conduzcan sin una licencia válida.
Frente a este escenario, la discusión sobre la seguridad vial cobra fuerza en Florida, cuando miles de familias hispanas regresan a sus rutinas laborales y escolares después del verano. Por ello, el ajuste impactará las vías más transitadas y será especialmente notorio en los barrios con alta presencia latina, donde muchos dependen del vehículo.







