Editora Ejecutiva de revista Weekend y su web, Editora General de Vivo.Perfil.com y de Lunateen.perfil.com. Columnista de espectáculos en Perfil.com y Reperfilar. Especializada en turismo y servicios al turista, gastronomía y lifestyle, series y TV paga, teatro y recitales, tendencias del mundo joven. TW e IG. @pato_daniele
El público celebra noche a noche la producción de RGB Berlín Berlín colmando la sala del Teatro Apolo (Av. Corrientes 1372, CABA) aún en días de semana. Y en una cartelera teatral abrumada de tantas propuestas este éxito tiene una respuesta obvia: el boca en boca hizo quelas bondades de esta disparatada comedia llenaran la sala de miércoles a domingo. Y no es para menos: a partir de una situación de espionaje durante la Guerra Fría en la capital de Alemania dividida, la inexperiencia de algunos personajes, está al servicio del equívoco, el ridículo y el doble sentido ingenioso. Condimentos que los argentinos amamos en una propuesta y que aquí arrancan carcajadas y aplausos. Hasta la participación del público, incentivada desde arriba del escenario, como si fuera una platea infantil. Sin dudas esta comedia que combina humor físico (muchísimo), ritmo vertiginoso y situaciones inesperadas (o no), armada bajo la experta batuta de Corina Fiorillo, resuena en las risas de los espectadores tanto como se nota el esfuerzo de los intérpretes para lograr el gag en el momento esperado. Y en eso la ingeniosa escenografía de Gonzalo Córdoba Estévez también tiene mucho que ver con el resultado final.







