Vengo hace tiempo insistiendo: la acuicultura es mucho más afín a la ganadería que a la pesca. Somos una actividad productiva y no extractiva; somos productores, no cazadores; usamos corrales, no redes; usamos alimento balanceado, nos importa la genética, la sanidad y el bienestar animal.Por esta razón no nos enojamos cuando dicen “son un feedlot en el agua” (solo que mucho más eficiente). Dicho esto, vamos a un nuevo paralelismo entre la acuicultura y la ganadería. Y, puntualmente, una vez más, a mostrar la enorme oportunidad que tiene el clúster del agro argentino en despertar a un gigante dormido e incrementar así el valor de sus productos (y escapar a las retenciones).Pero antes es importante contar que algo histórico ocurrió hace muy poco en Estados Unidos. Por primera vez en la historia, ha aprobado un proyecto de demostración de acuicultura en aguas federales.El proyecto Velella Epsilon, liderado por un verdadero gladiador de la acuicultura como lo es Neil Sims, a quien tuve la suerte de conocer. “Solo” les tomó 8 años de revisión regulatoria, que requirió aprobaciones de 9 leyes federales y estatales, involucrando 12 agencias!! Un titán Neil.Demostró finalmente que la acuicultura offshore es viable técnica y ambientalmente. Además, en ese contexto, el rendimiento de los peces, en términos de crecimiento, sanidad y calidad, alcanza su máximo potencial, lejos de las costas, expuestos a corrientes, olas y viento. Situación que se ve reflejada en los salmones que Chile produce en la región de Magallanes, en condiciones más expuestas, casi en su totalidad libre de antibióticos, buenos crecimientos, etc. Finalmente, un marco regulatorio en EEUU ordena el cultivo oceánico offshore (MARA Act. 9673).Vuelvo a Argentina. Nuestra plataforma marina, según FAO (Tec.P Nº549, 2013), tiene el mayor potencial del mundo para producir peces, moluscos y algas en mar abierto, considerando corrientes, temperaturas, oxígeno, etc, digo nomás.Vuelvo a EEUU (2º productor de soja mundial). Allí existe la Soy Aquaculture Alliance (SAA), que financia proyectos para lograr meter la soja en carne pescado. Es evidente que el valor que termina teniendo la soja en un catfish de Missouri o una trucha de Idaho es mucho más alto que el poroto o la harina por si solos, y ahora, tienen todo el océano abierto para hacer una verdadera revolución.En Argentina no existe tal cosa, pero lo que sí tenemos son retenciones a la exportación, que en EEUU no existen y aun así buscan constantemente maximizar su valor a través de la acuicultura.Entonces, ¿Cómo no lo hacemos nosotros? Se ve que nos sobra…porque además la exportación de pescado de producción en Argentina no solo no tiene retenciones, sino que en algunos casos tiene reintegros.En resumen, la acuicultura en el mundo es la actividad que más va a crecer en los próximos años, tenemos el mayor potencial del mundo para cultivo oceánico, está validado técnicamente, somos productores de los insumos que representan el 80% del alimento de peces, insumos que los peces convierten 10 veces más eficientemente que una vaca y que además representan más del 50% de los costos productivos, pero aun así preferimos pagar retenciones.¿No están para tomarse un cafecito los amigos de ACSOJA y armamos la AASA? ¿La Alianza Argentina de Soja y Acuicultura?