EDITORIAL¿Había que revisar el IUSI? Sin duda, pero con visión prospectiva, criterios fundamentados y, sobre todo, integridad.
Se ufanan varias bancadas del Congreso en reclamar el crédito por haber propuesto o haber votado a favor de la eliminación del impuesto único sobre inmuebles (IUSI). Bajo el discurso populista de que era una carga económica, se dejó de lado el análisis de una reducción proporcional o progresiva; se optó por el tosco borrón, sin responder cómo se compensarán los recursos que dejarán de recibir decenas, cientos de municipalidades en todo el país. Muchos de estos mandaderos de la demagogia son capaces de inflar más aún el siguiente presupuesto, siempre a costillas de la ciudadanía, para parchar el imprudente agujero que han creado. Total, son muy buenos para las chambonadas, probado está.
Y mal paga el diablo a quien bien le sirve, reza el viejo dicho. La Asociación Nacional de Municipalidades, usualmente tan plegadiza y chiclosa con facciones políticas, ha puesto el grito en el cielo, resaltando que para unas 277 municipalidades la supresión del IUSI es un golpe a su autonomía económica, una zancadilla que pone en vilo sus presupuestos e incluso sus organigramas, pues buena parte del personal a cargo del tributo queda sin justificación y también sin forma de financiar sus plazas.








