La demanda energética de estos centros no solo se mantiene, sino que aumenta con la expansión de la inteligencia artificial.

(Imagen Ilustrativa Infobae)La inteligencia artificial, vista como una de las tecnologías más disruptivas de la actualidad, tiene un impacto ambiental que supera con creces las estimaciones previas. Un estudio publicado en 2026 pone en el centro del debate la huella de carbono de los centros de datos que sustentan la IA y coloca sus emisiones y consumo de recursos en cifras alarmantes, muy por encima de lo que se creía hasta ahora. De acuerdo con el estudio de Allianz Trade, los centros de datos generaron en 2025 cerca de 300 millones de toneladas de dióxido de carbono, específicamente 286 millones. Este dato representa un aumento del 57 % respecto a las cifras manejadas por la Agencia Internacional de la Energía y un 51 % más que las estimaciones del Instituto de Naciones Unidas para el Agua, el Medio Ambiente y la Salud. PUBLICIDADEl crecimiento acelerado de la infraestructura digital y su dependencia de la energía convierten a estos complejos en grandes emisores de gases de efecto invernadero. La IA, vista como una de las tecnologías más disruptivas de la actualidad, tiene un impacto ambiental que supera con creces las estimaciones previas.