"No está prevista la evacuación de Burdeos" es una frase que puede pasar a la historia. El alcalde bordelés, Thomas Cazenave, la ha tenido que repetir constantemente durante la última semana, conforme los incendios que asolan el sur de Francia se acercaban a la ciudad. Cuando el megaincendio que ha devorado 42.000 hectáreas desde el 22 de julio y ha forzado la evacuación de 220.000 personas se acerca a apenas 15 kilómetros de la urbe, la pregunta se ha abierto ya: ¿estamos ante un futuro en el que cada verano no solo tendrán que ser evacuados decenas de pueblos, sino incluso alguna ciudad? Aunque en los últimos días el incendio, el mayor de los últimos 50 años en Francia, ha logrado "mantenerse estable", en su momento el Ministerio del Interior no quiso descartar de plano la posibilidad del desalojo de sus 270.000 habitantes ante la amenaza del fuego o el humo. Este jueves, la posibilidad se ha diluido, pero algunos expertos empiezan a advertir sobre lo que se viene. “Me temo que desalojos multitudinarios como estos los veremos cada vez más a menudo”, apunta el climatólogo Jean-Pascal Van Ypersele, profesor emérito en la Universidad de Lovaina, en declaraciones a El Confidencial. Hasta el momento, se puede encontrar algún precedente en metrópolis occidentales como Nueva York, donde 375.000 personas tuvieron que irse de sus casas por el huracán Sandy en 2012. Pero "mientras no nos tomemos el cambio climático en serio y reduzcamos las emisiones de dióxido de carbono, incendios de grandes dimensiones como los de Gironda, Madrid y Ávila serán cada vez más frecuentes”, advierte el experto. Según este científico, "dado que el origen del 90% de los incendios es humano —ya sea accidental o criminal—, los bosques cerca de ciudades están más expuestos que aquellos que se encuentran lejos de la presencia del hombre". TE PUEDE INTERESAR Y esta amenaza será "cada vez más habitual en el arco mediterráneo", sostiene el experto, que ejerció como vicepresidente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU. "Los aumentos de la temperatura favorecen este tipo de catástrofes. No solo por las sequías, sino también al favorecer la evaporación del agua del subsuelo. Como todo el terreno está muy seco, se inflama más rápidamente”, justifica, advirtiendo sobre este nuevo escenario en el que la posibilidad de evacuar una parte de los habitantes de Madrid, Barcelona o Valencia sea cada vez más real. Una evacuación masiva y eficaz Los desalojos masivos y preventivos han permitido que por ahora el megaincendio de Gironda no se haya cobrado ninguna vida humana. Al menos 110 bomberos resultaron heridos, pero se trata de heridas leves por intoxicaciones en la mayoría de los casos. Este limitado balance de víctimas es la mejor noticia de esta catástrofe natural, aun más teniendo en cuenta que en otro megaincendio en 1949 (con 50.000 hectáreas calcinadas) en la misma región murieron 82 personas. TE PUEDE INTERESAR Las medidas de prevención, los rápidos mensajes de alerta a la población y el civismo de la mayoría de los habitantes o visitantes han facilitado esta tarea. Ha resultado todo un desafío logístico, pero efectuado con cierta eficacia, más allá de los numerosos atascos que se han producido en la zona. Como la bahía de Arcachón es una zona muy turística, una parte de los evacuados simplemente regresó a sus residencias principales o cambió de destino veraniego. Otros fueron a casas de amigos o familiares. Además, habitantes de Burdeos también han abierto las puertas de sus casas para acoger a desconocidos. Y el Ayuntamiento bordelés organizó en el Parque de Exposiciones —una zona que normalmente acoge ferias y salones internacionales— un campamento XXL. Allí acogieron desde el pasado fin de semana a cerca de 2.000 desalojados. Lo han convertido en un campamento gigante con hamacas, bastante bien organizado. Cuenta con una parte para comer gratuitamente gracias a numerosas donaciones, otra para los niños donde se entretienen jugando a bádminton o rugby, y con numerosos cuidados médicos para los evacuados, especialmente para la gente mayor. TE PUEDE INTERESAR Lejos del imaginario caótico de las distopías hollywoodienses, la solidaridad ha predominado en el suroeste de Francia. Ha sido clave tanto en el apoyo a los evacuados como en la aportación de voluntarios y agricultores para luchar contra las llamas. A pesar de ello, delincuentes locales intentaron aprovecharse de la situación. La policía detuvo el pasado sábado a un hombre que había robado 144 botellas de vino de lujo en Eysines. Sin embargo, los 1.700 agentes que han patrullado por las localidades fantasma de la periferia bordelesa han evitado que se produjeran problemas mayores de inseguridad. Restaurantes, hoteles y seguros, contra las cuerdas Los desalojos masivos de la región han resultado eficaces, pero tampoco son una solución mágica. “Cada año mueren de media en Francia 700 personas por las partículas tóxicas que respiraron de los incendios”, recuerda Van Ypersele. “Se habla muy poco de esas muertes”, considera este experto. Y a eso se le suman los enormes daños materiales por esta oleada de incendios. El número de casas quemadas se eleva a cerca de 440 si se tienen en cuenta los efectos desoladores en Gironda y en el departamento vecino de las Landas. TE PUEDE INTERESAR Además, la actividad de unas 30.000 empresas en esa zona ha quedado paralizada y tardará unos días en reanudarse con normalidad. Esto comporta que alrededor de 150.000 trabajadores tengan que estar en paro parcial. La temporada turística se ha visto seriamente amenazada en esta zona conocida por sus prolíficos viñedos y magníficas olas para practicar surf. Restaurantes y hoteles se han visto obligados a cerrar en un periodo clave para su negocio. Y sus propietarios temen que la reanudación de la actividad sea lenta, aún más teniendo en cuenta que la extinción del fuego puede durar unas cuantas semanas. Además, la vasta destrucción supone un desafío para las empresas de seguros. El Gobierno ha ampliado hasta el 31 de agosto el periodo que los afectados disponen para declarar los siniestros. Las aseguradoras deberán indemnizar a sus clientes con los fondos de su tesorería, puesto que el riesgo de incendio es una garantía de base en los contratos. No obstante, uno de los interrogantes que hay en Francia son las ayudas que el Gobierno podrá aportar a las empresas afectadas. Las frágil situación de las arcas públicas del país vecino, cuyo déficit público superará probablemente este año el 5%, limita el margen de maniobra del Ejecutivo de Sébastien Lecornu (primer ministro) y Emmanuel Macron (presidente). “Me parece una evidencia que megafuegos como este se reproducirán en el futuro. No hay que minimizar este riesgo, sino apostar por una mejor gestión del riesgo y prepararse para que vuelvan a necesitarse desplazamientos masivos de personas o la protección de infraestructuras críticas”, afirma el climatólogo Philippe Drobinski, director de investigaciones en el CNRS y autor del próximo informe del IPCC. Este experto cita el ejemplo de una fábrica de combustible de los cohetes Ariane que fue evacuada, así como plantas de fabricantes de armas como Dassault o Thales. “Hay que proteger mejor esos lugares sensibles y prepararse ante catástrofes naturales extremas”, sostiene. "No está prevista la evacuación de Burdeos" es una frase que puede pasar a la historia. El alcalde bordelés, Thomas Cazenave, la ha tenido que repetir constantemente durante la última semana, conforme los incendios que asolan el sur de Francia se acercaban a la ciudad. Cuando el megaincendio que ha devorado 42.000 hectáreas desde el 22 de julio y ha forzado la evacuación de 220.000 personas se acerca a apenas 15 kilómetros de la urbe, la pregunta se ha abierto ya: ¿estamos ante un futuro en el que cada verano no solo tendrán que ser evacuados decenas de pueblos, sino incluso alguna ciudad?