El �ltimo esca�oPedro S�nchezActualizado Jueves,

julio

00:10Las ovaciones recibidas por el Rey durante sus visitas a los vecinos afectados por los incendios lanzan un mensaje de unidad -que ya brot� con la DANA- que no deber�a pasar desapercibido a los dirigentes pol�ticos: la gente quiere soluciones a sus problemas y que se dejen de rollos sectarios. M�s all� de la simpat�a personal que pueda o no despertar don Felipe, los aplausos van dirigidos al Jefe del Estado, una figura institucional, neutral, que muchos ciudadanos perciben que est� m�s cerca de ellos y m�s lejos del lodazal pol�tico.A pesar de esta llamada a entenderse, que contradice el clima de guerra civil de las redes sociales y de la opini�n publicada -en la calle no hay una trinchera que divida a esas �dos Espa�as� de las que hablan la izquierda y Vox-, Pedro S�nchez ha cerrado el curso pol�tico haciendo justamente lo contrario: ha avivado la divisi�n con una oferta de Pacto de Estado contra la �emergencia clim�tica�, que busca b�sicamente tensionar los acuerdos de PP y Vox en las autonom�as que gobiernan, y para el que no ha llamado a Alberto N��ez Feij�o. Y al mismo tiempo indult� a la dirigente de Junts Laura Borr�s, condenada por corrupci�n, y a otros dos afines al PSOE igual de chorizos que ella.El Gobierno siempre ha justificado las medidas de gracia al nacionalismo por su voluntad de �reconciliaci�n� tras el traum�tico proc�s. Un argumento dif�cil de sostener sin sonrojarse siempre y especialmente en el caso de Borr�s, condenada por adjudicar a dedo a un amigo �ntimo 18 contratos por valor de 335.700 euros de la Instituci� de les Lletres Catalanes, entidad que presid�a. Es evidente que con Borr�s, el Gobierno realiza el en�simo gesto para recuperar el apoyo de Junts y garantizarse agotar la legislatura. O al menos tener el margen de tiempo suficiente para decidir el momento m�s propicio para convocar las elecciones. Pero, adem�s, en el indulto anidan un mensaje, una estrategia y un s�ntoma inquietante de hacia d�nde se encamina S�nchez.1. El mensaje. Con obscenidad y alevos�a estival, el Gobierno ha indultado por primera vez a unos corruptos econ�micos que no ten�an coartada ideol�gica, rompiendo as� un tab� �tico, cierto pudor por las formas, y dando un primer paso para que, si S�nchez contin�a en el poder, puedan indultarse otros cargos socialistas o familiares del presidente condenados por corrupci�n. Sienta, desde luego, un precedente por el que transitar.2. La estrategia. Con el indulto a Borr�s -a la que no pudieron meter en el pack de la Amnist�a-, el Ejecutivo socialista refuerza la narrativa del lawfare y el victimismo nacionalista sobre una supuesta persecuci�n judicial, de la que el sanchismo dice ahora tambi�n ser v�ctima. Como pas� con los indultos y la amnist�a a los dirigentes del proc�s, la medida de gracia con la que se premia a Borr�s ha sido velozmente utilizada por Junts para desacreditar al conjunto de los jueces, alentar la purga que prepara el sanchismo y exigir al Gobierno que le garantice total impunidad.3. El s�ntoma. S�nchez ya utiliza el indulto pol�tico con la arbitrariedad y el descaro del r�gimen presidencialista norteamericano -lo hizo Biden, lo hace Trump-y avanza por el camino de los hechos consumados y la unilateralidad, debilitando la funci�n del Congreso y otros contra poderes del Estado, en la transformaci�n de la democracia parlamentaria en un sistema presidencialista a su medida.