México conserva su grado de inversión, pero el margen para presumirlo es cada vez más estrecho, de acuerdo con Shelly Shetty, Managing Director y Head de Soberanos para las Américas y Europa Emergente de Fitch Ratings.Durante el foro, Fitch on Mexico: Desafíos y Oportunidades que Redefinen Cadenas de Valor, Comercio, Energía y Sector Privado como Ejes Estratégicos, señaló que la calificadora mantiene la calificación soberana de México en BBB- con perspectiva estable, una nota que no ha cambiado desde la rebaja aplicada en 2020 durante la pandemia.Explicó que la estabilidad de la nota responde al tamaño y diversificación de la economía mexicana, la disciplina macroeconómica, la estrecha integración con Estados Unidos y el desarrollo de sus mercados de capitales.
Sin embargo, advirtió que estos factores conviven con debilidades estructurales que siguen limitando el perfil crediticio del país.
Entre esos riesgos destacan: un crecimiento económico moderado, bajos indicadores de gobernanza, una base reducida de ingresos públicos, mayores rigideces presupuestarias, déficits fiscales amplios y una trayectoria ascendente de la deuda, siendo el principal reto es el bajo dinamismo de la economía mexicana.








