El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha defendido este miércoles el indulto parcial concedido a la expresidenta del Parlament y ex dirigente de Junts Laura Borràs y ha negado tajantemente que la decisión guarde relación con la negociación de los Presupuestos Generales del Estado o con la necesidad del Ejecutivo de recomponer sus relaciones con Junts de cara al nuevo curso político, que hace también de antesala electoral a los comiciso de 2027. Según ha sostenido, el Gobierno se ha limitado a atender la petición planteada por el propio Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), que consideró excesiva la pena de prisión impuesta. En declaraciones a los medios tras su tradicional despacho de verano con el rey Felipe VI en el Palacio Real de la Almudaina, en Palma, Sánchez ha insistido en que se trata de un "indulto parcial" y ha explicado que el tribunal consideró desproporcionado que Borràs tuviera que cumplir cuatro años y medio de cárcel. "Nada tiene que ver con la negociación de los Presupuestos Generales del Estado ni con nada que tenga que ver con la política. Eso ténganlo ustedes claro", ha remachado.Lo ha dicho el mismo día en el que el Boletín Oficial del Estado (BOE) publica la conmutación de la pena de cuatro años, seis meses y un día de prisión por otra de dos años, lo que permitirá a Borràs evitar su ingreso en la cárcel. La medida no elimina, sin embargo, el resto de la condena por prevaricación y falsedad documental derivada del fraccionamiento de contratos cuando dirigía la Institució de les Lletres Catalanes. Sánchez se apoya así en que fue el tribunal sentenciador el que propuso reducir la pena de prisión, no obstante, la medida contrasta con las posiciones que él mismo mantuvo durante sus primeros años al frente del PSOE. En 2014, poco después de asumir el liderazgo del partido, se comprometió a no proponer ni apoyar indultos para condenados por delitos vinculados a la corrupción política. De hecho, el PSOE defendió posteriormente una reforma de la ley para excluir expresamente estos delitos de la medida de gracia y volvió a incorporar ese compromiso en su programa electoral.La decisión además tiene una evidente trascendencia política por el momento en el que se concede. No solo en plenas vacaciones estivales, lo que para dirigentes socialistas como el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, evidencia que para el Ejecutivo es un asunto incómodo, sino también justo cuando trata de reabrir el diálogo con Junts para recuperar parte de la mayoría parlamentaria de la investidura y comenzar la negociación de unos nuevos Presupuestos. Los votos del partido de Carles Puigdemont son, además, imprescindibles para sacar adelante algunas de las iniciativas que el Gobierno pretende impulsar antes de las próximas elecciones, como es el caso del decreto de vivienda. Sánchez ha enumerado alguno de los temas que ha tratado en su reunión con el monarca, como la situación "extrema" de los incendios, la política económica o la situación internacional respecto a la escalada bélica pero también a la jura como presidenta de Keiko Fujimori, a la que Sánchez ha felicitado y deseado "éxitos". El presidente también le ha trasladado tanto al rey como a la presidenta de Baleares, Marga Prohens, con la que también se ha reunido este miércoles, que ha enviado una carta a Bruselas para pedir que Mallorca sea la sede del hub mediterráneo de la lucha contra los incendios. No obstante, no ha querido entrar a valorar la imputación del ex director general de la Guardia Civil Leonardo Marcos en el conocido como caso de las cloacas del PSOE. Se ha limitado a pedir respeto a la "presunción de inocencia". "Vamos a ver en qué deriva la causa judicial", ha zanjado al respecto. Finalmente y preguntado al respecto por los periodistas, ha dicho que espera que dentro de un año vuelva a estar en estas fechas en el despacho con el Rey. En concreto, ha dicho que lo va a "intentar". "Mi ánimo es repetir y continuar con la tarea", ha concluido.