0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLadaj, en el norte de la India, es una encrucijada de antiguas rutas comerciales que conectaban la meseta tibetana, Cachemira, la cuenca del Tarim y el sur de Asia. A la región se la conoce como “pequeño Tibet” por su cultura y su geografia, delimitada al norte por las montañas Kunlun y al sur por el Himalaya.La ocupación humana del lugar se remonta al menos hasta la Edad de Bronce, como demuestran los petroglifos de hace entre 2.000 y 5.000 años descubiertos en la región y que señalan los vínculos culturales con Asia Central y Siberia. Aún así, la zona siempre ha estado poco poblada.Un lugar remoto con un pueblo perdidoTan remoto era el lugar en el pasado que incluso pudo albergó un antiguo pueblo hasta ahora desconocido. Los estudios de ADN han revelado que los individuos que formaban parte de esta sociedad que existió hace unos 1.500 años eran una mezcla casi perfecta de ascendencia relacionada con el sur de Asia y el Tíbet.Según explica un equipo internacional de expertos en un artículo publicado en la revista Science Advances, el estudio de los restos de 10 individuos encontrados en la Cueva de la Anciana Araña ha determinado que compartían un perfil genético similar, extremadamente raro en la actualidad.La entrada de la cueva, vista desde abajo Quentin Devers / ÖAWLa Cueva de la Anciana Araña, o Abi Srinjamo Bao, es una de las pocas cuevas profundas de Ladaj. Se encuentra a 4.000 metros de altitud, en los pastizales situados sobre la aldea de Yogma Kharbu, en una región que durante mucho tiempo ha conectado el sur de Asia, el Tíbet y Asia Central.Una primera sala grande contiene petroglifos y restos de tumbas saqueadas. Un túnel largo y estrecho conduce a una segunda estancia, donde en 2021 se descubrieron huesos dispersos en dos grupos principales. Incluso hay un tercer espacio, con un techo de apenas 50 centímetros de altura con esqueletos dispersos en un excelente estado de conservación.Lee también“El ADN antiguo del sur de Asia es escaso, lo que deja importantes lagunas en nuestra comprensión de cómo se formaron las poblaciones de la región a lo largo del tiempo”, escriben los autores del estudio liderado por los investigadores de la Universidad de Harvard.Una de las primeras cosas que hicieron los expertos fue datar los restos mediante las pruebas por radiocarbono. Luego, extrajeron código genético de los huesos y tejidos y lo compararon con datos del genoma completo de miles de individuos modernos y antiguos para determinar a qué poblaciones se parecían más.Una mano momificada de hace 1.500 años encontrada en el suelo de la cueva Veena Mushrif-Tripathy / ÖAWLos especialistas descubrieron que aproximadamente la mitad de la ascendencia de esta tribu perdida era genéticamente similar a la de los actuales habitantes del norte de la India, mientras que la otra mitad estaba estrechamente relacionada con los antiguos tibetanos.“Cuando diferentes grupos se mezclan, sus fragmentos de ADN se dividen en piezas más pequeñas con cada nueva generación. Al medir el tamaño de estos fragmentos del sur de Asia y del Tíbet, los modelos pudieron estimar cuándo se produjo la primera mezcla entre ambas poblaciones”, dicen los científicos.Un proceso que empezó hace 2.800 añosLos resultados mostraron que este proceso de mezcla comenzó hace unos 2800 años, aproximadamente 1300 años antes de que vivieran los individuos encontrados en la cueva. “Aunque nuestros resultados no implican que la mezcla detectada tuviera lugar en Ladakh”, apuntan los autores del estudio.Los hallazgos sugieren la existencia de una población hasta ahora desconocida de la que no se sabe prácticamente nada, más allá de lo que se puede deducir de su genética. El genoma también demuestra, sin embargo, que este antiguo grupo no desapareció completamente.Los investigadores encontraron evidencias de que aportó ancestros a las poblaciones actuales del Himalaya, incluyendo al pueblo Balti, un grupo étnico que vive en la región de Gilgit-Baltistán en Pakistán y en la de Kargil, en la India. “La antigua población de Ladakh no desapareció por completo, sino que dejó un legado en las poblaciones actuales”, concluyen los expertos.Periodista