El proceso de renovación de la concesión de dragado de la Vía Navegable Troncal del Paraná, adjudicada a un consorcio belga-argentino por un plazo de 25 años, abrió un nuevo capítulo en la disputa por el futuro ambiental de uno de los corredores fluviales más relevantes de Sudamérica. La obra profundizará el dragado en el tramo que va desde el polo portuario del sur santafesino hasta el Río de la Plata, el sector comercialmente más activo de la hidrovía. Esta posibilidad encendió muchas alarmas de organizaciones ambientalistas por los potenciales efectos de esta obra sobre el sistema de humedales del Paraguay-Paraná, un corredor de 3.400 kilómetros del que dependen, para el acceso al agua y otros servicios ecosistémicos, millones de personas. Un informe de Fundación Humedales/Wetlands International, titulado Una mirada sobre los impactos de la Hidrovía en los humedales del Corredor Fluvial Paraguay-Paraná, advierte que las modificaciones profundas en la estructura de estos ambientes pueden derivar en alteraciones ecosistémicas severas, con la consiguiente pérdida de los medios de vida de las comunidades ribereñas.

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