La nueva licitación de la hidrovía volvió a encender el debate sobre el futuro del río Paraná y el control de una de las principales vías de comercio exterior del país. Para Oscar Verón, referente del sector fluvial, el proceso avanza con serias falencias y genera preocupación entre especialistas, trabajadores y organizaciones ambientales. “La verdad que da pena. Da pena, tristeza, para nosotros que hemos trabajado toda una vida en lo que es el dragado, la señalización y los estudios de los ríos”, afirmó.
Según explicó, las objeciones no se limitan al aspecto administrativo de la licitación, sino que involucran cuestiones vinculadas al ambiente, la economía y la soberanía nacional. “Esta licitación adolece de tantas irregularidades, falencias y cosas inconclusas, no regularizadas, que recibe denuncias por todos lados”, sostuvo.
El impacto ambiental de profundizar el río Paraná
Uno de los principales cuestionamientos de Verón apunta a la profundización del canal navegable para permitir el ingreso de embarcaciones de mayor porte. El especialista recordó que durante décadas el río operó con menores niveles de dragado y advirtió sobre las consecuencias de continuar profundizando el cauce. “Nosotros manteníamos el río Paraná en 27 pies y se sacaba también el 80% del comercio”, señaló.







