La apuesta por la instalación de placas solares en los hogares tiene como objetivo la transición hacia una energía más ecológica y de autoconsumo. Pero la realidad técnica y administrativa es que acabar con la imposición de la factura eléctrica no es tan sencillo.

“Si sigues conectado al suministro eléctrico, pagas por los mismos conceptos”, asegura Soledad Montero, experta en energía de la Federación de Consumidores y Usuarios (CECU), que aclara que el gasto energético no se elimina por completo.

El usuario que cuente con una instalación de placas solares deberá seguir haciendo frente a la potencia contratada y sus peajes, el consumo de energía consumida con sus correspondientes cargos, el margen comercial, el impuesto de electricidad e IVA y el alquiler de contador, si es el caso. “Pero obviamente, si reduces tu consumo, reduces el importe de tu factura. Además, si reduces tu potencia contratada, también”, explica Montero.

Qué ocurre con la energía sobrante

Uno de los puntos que más confusión genera es la compensación por la energía que no se consume y se vierte a la red. “El mayor ahorro se produce cuando consumes la energía que generan tus propios paneles”, aclara la experta, es decir, mediante el autoconsumo directo para evitar comprar energía a la comercializadora.