El eclipse solar del 12 de agosto de 2026 se acerca rodeado de una pregunta decisiva para quienes planean observarlo desde España: ¿permitirán las nubes contemplar el fenómeno? El meteorólogo Benito Fuentes ha analizado la cobertura nubosa registrada durante las últimas tres décadas para identificar las zonas donde el cielo suele presentar mayores obstáculos. Sin embargo, estos antecedentes solo permiten estimar tendencias y no anticipan con certeza lo que ocurrirá esa tarde. El especialista ha estudiado cómo se comportaron las nubes bajas y medias cada 12 de agosto a las 20:00 horas durante los últimos 30 años. Su análisis toma como referencia una cobertura igual o superior al 35%, un umbral que podría dificultar o impedir la visión del Sol. Los resultados muestran diferencias importantes entre territorios, con áreas donde las condiciones desfavorables se repitieron con una frecuencia considerable. “No sabremos si las nubes lo arruinarán hasta 3-4 días antes, pero sí lo que pasó en los últimos 30 años”, explica Benito Fuentes. El meteorólogo insiste así en que los mapas históricos no constituyen una previsión para 2026, sino una herramienta estadística para valorar el riesgo habitual de nubosidad. La evolución atmosférica concreta solo podrá definirse cuando los modelos meteorológicos entren en un plazo de mayor fiabilidad. Las nubes que pueden ocultar el eclipse Uno de los aspectos más relevantes del análisis es que el eclipse del 12 de agosto no depende únicamente de la presencia de nubes situadas cerca del suelo. Las capas medias también podrían bloquear la luz solar durante los minutos principales del fenómeno. Además, ambas clases de nubosidad pueden coincidir y elevar el riesgo de que la observación quede parcialmente limitada o completamente frustrada. Fuentes advierte de que, en determinadas zonas, aproximadamente la mitad de los 12 de agosto examinados presentaron una cobertura suficiente para “encender las alarmas”. Esa proporción no significa que exista un 50% exacto de posibilidades de perderse el eclipse de 2026, ya que cada situación meteorológica responde a condiciones distintas. El dato refleja únicamente la frecuencia con la que aparecieron cielos problemáticos durante el periodo estudiado. Mallorca figura entre los territorios con una probabilidad histórica más reducida de nubosidad desfavorable, según aclaró el propio meteorólogo al responder a una consulta. Aun así, Fuentes subrayó que esa estadística no ofrece garantías para la fecha del eclipse. Una región con buenos antecedentes puede registrar nubes ese día, mientras que otra con un historial menos favorable podría disfrutar finalmente de un horizonte despejado. El Sol estará muy bajo La altura del Sol añadirá otra dificultad a la observación, ya que durante el eclipse se encontrará a apenas 5° sobre el horizonte. Por este motivo, no bastará con comprobar si hay nubes justo encima del lugar elegido. Los observadores deberán prestar atención al cielo situado entre 20 y 70 km hacia el oeste, porque la nubosidad lejana podrá interponerse en la línea visual y ocultar el fenómeno. La elección del punto de observación deberá considerar tanto la climatología histórica como la visibilidad hacia el oeste. Obstáculos del terreno, nubes bajas o capas medias alejadas podrían condicionar una cita astronómica especialmente esperada. Habrá que confiar en que la evolución del tiempo permita disfrutar del eclipse solar sin interferencias. El eclipse solar del 12 de agosto de 2026 se acerca rodeado de una pregunta decisiva para quienes planean observarlo desde España: ¿permitirán las nubes contemplar el fenómeno? El meteorólogo Benito Fuentes ha analizado la cobertura nubosa registrada durante las últimas tres décadas para identificar las zonas donde el cielo suele presentar mayores obstáculos. Sin embargo, estos antecedentes solo permiten estimar tendencias y no anticipan con certeza lo que ocurrirá esa tarde.
Benito Fuentes, meteorólogo de la AEMET, sobre el eclipse solar del 12 de agosto: "No sabremos si las nubes lo arruinarán hasta 3-4 días antes, pero sí lo que pasó los 30 años anteriores"
El meteorólogo ha estudiado los datos de los últimos 30 años para intentar predecir qué sucederá. Sin embargo, lanzar una predicción meteorológica todavía es imposible











