Pastillas de suplemento de magnesio (Freepik)Por el creciente interés en la suplementación, cada vez más personas incorporan magnesio a su rutina diaria, motivadas por su papel en la función muscular, el sistema nervioso y la prevención de calambres. Sin embargo, este auge ha traído consigo numerosos errores de consumo que pueden restar eficacia e incluso causar molestias. La oferta en farmacias y supermercados es amplia y las campañas en redes sociales generan expectativas que no siempre se ajustan a la evidencia científica. Aurelio Rojas, cardiólogo (@doctorrojass), advierte que el error “más grave” al suplementar magnesio es elegir el producto “sin fijarse en su forma química”, un factor que, según explica, puede volver inútil gran parte de lo que se consume y aumentar el riesgo de molestias digestivas. PUBLICIDADEsta advertencia cobra relevancia en un contexto donde la información disponible para el público general suele centrarse en los beneficios y deja de lado detalles técnicos que marcan la diferencia en los resultados.Rojas sostiene que muchas personas compran óxido de magnesio por ser “el más barato y el más común en el mercado”, pero señala que su absorción es de “apenas el 4%”, por lo que “el 96% de lo que pagas lo estás tirando directamente al retrete”. En su recomendación, pide optar por formas “más biodisponibles” como el citrato, el bisglicinato o el malato de magnesio. Estas presentaciones permiten que el organismo aproveche mejor el suplemento y reducen la probabilidad de efectos secundarios gastrointestinales, que suelen ser el motivo principal de abandono.PUBLICIDADLa elección de la fórmula y la dosis de magnesio determina su efectividad en el organismo (Canva)El especialista también apunta a un hábito de horario: “El segundo error, y este es el más frecuente, es tomarlo a primera hora del día”. Al describir el motivo, afirma que el magnesio “tiene un efecto relajante sobre el sistema nervioso y el muscular” y que, si se toma por la mañana, “puede darte somnolencia justo cuando necesitas estar más activo”. Por este motivo, la elección del momento de la ingesta resulta crucial para obtener los beneficios esperados sin interferir con las actividades diurnas.Como alternativa, indica: “La solución es tomarlo siempre por la noche, entre treinta a sesenta minutos antes de irte a la cama”. Según su explicación, “en ese momento es cuando mejor actúa”. Este consejo se apoya en el efecto relajante del mineral, que favorece un descanso de mayor calidad y puede contribuir a reducir el insomnio leve.PUBLICIDADEl tercer punto que plantea es la cantidad ingerida. “El tercer error, y este no te lo esperabas, es quedarse corto con la dosis que tomas por miedo a pasarte”, afirma. En ese marco, dice que “la mayoría de las personas toman entre cien y ciento cincuenta miligramos al día”, mientras que “los estudios que muestran beneficios reales en la salud trabajan con dosis entre 300 a 400 miligramos de magnesio elemental al día”. La dosificación insuficiente se relaciona con la falta de resultados tangibles, algo que puede generar desconfianza hacia el suplemento.Rojas añade que “si no llegas a esta cantidad, es difícil notar ningún efecto positivo” y recomienda: “Revisa siempre el etiquetado y comprueba que la dosis recomendada del que estás tomando alcanza los 300, 400 miligramos al día”. Esta revisión atenta del etiquetado es clave para aprovechar los beneficios atribuidos al magnesio, siempre bajo la supervisión de un profesional de la salud.PUBLICIDAD
Aurelio Rojas, cardiólogo, sobre el magnesio: “El error más grave es elegirlo sin fijarse en su fórmula química”
La eficacia y los efectos del magnesio dependen de la forma en que se consume y del momento del día en que se toma






