0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialJosep Vilarasau (1931-2026) fue el arquitecto del modelo español de cajas de ahorro vigente desde 1977 - cuando el gobierno de Adolfo Suárez y su ministro de Hacienda, Francisco Fernández Ordóñez, acometió su reforma- hasta 2010, cuando la resaca de la crisis financiera, la intervención de Bankia y el rescate europeo, desembocó en la bancarización y privatización de esas centenarias entidades. Pudo diseñar esa primera reforma crucial, junto con su eterno colaborador, Ricardo Fornesa, gracias a la experiencia y conocimiento adquirido en su condición de alto funcionario de Hacienda en los gobiernos de Franco desde 1969. En 1976 ya pilotaba La Caixa y desde ella elaboró la propuesta que su amigo Fernández Ordóñez refrendó prácticamente sin tocar ni una coma en el verano del año siguiente.Josep Vilarasau (2017)Xavier CerveraSu nombramiento como director general abrió la puerta a una dinámica de cambio en La Caixa que en apenas una década transformó una entidad pasiva, que captaba el ahorro de clases medias y populares, y se limitaba a invertirlo en deuda pública, en un feroz competidor bancario. Desbordó los límites territoriales que la legislación imponía a las cajas, incluso enfrentándose a Hacienda con las polémicas primas únicas. Y creó un modelo propio de banca industrial, que se convirtió en fuente constante de beneficios y colchón anticrisis.Vilarasau esbozó un nuevo mundo de relaciones con los gobiernos de turno y la políticaVilarasu esbozó un nuevo mundo de relaciones con los gobiernos de turno y la política, dejando atrás el servilismo heredado del periodo franquista y creando un nuevo equilibrio que combinaba concesiones al poder con sesgos de autonomía operativa. El banderín de la independencia que la entidad aún considera su principal activo inmaterial.El resto del sector intentó imitando su política, pero con muchas imperfecciones, esas que llevarían a la mayoría de las cajas a perecer en la resaca de la crisis inmobiliaria del 2008, mientras la de la estrella mironiana, ya con Isidre Fainé al frente, acrecentaba influencia y poder.Sería injusto no reconocer que el propio Vilarasau detectó los problemas de adaptación de su modelo de cajas, a medida que estas crecían y la globalización modificaba las reglas financieras. En especial las dificultades para reforzar sus recursos, su capital, para ampliar el negocio o hacer frente a momentos de crisis. Su naturaleza, sin accionistas, era su limitación en un mundo capitalista.El mismo intentó mutar La Caixa, cambiarla de piel. Intento que planteó al margen de su propio equipo directivo y de los poderes políticos, lo que hizo fracasar el proyecto y a la postre le acabó costando el cargo. Poniendo de manifiesto, una vez más, la dificultad de gestionar la renovación y el relevo al frente de las grandes instituciones sociales, políticas o económicas.Adjunto al director de La Vanguardia. Periodista especializado en información económica