‘Cara de crimen’

“¿Qué pasa, poeta, cómo va?”, me cuenta William que se saludan en Nicaragua. La dictadura de Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo devasta el país, “hoy un desierto cultural”. La familia materna de William­ participó en la revolución sandinista, orlada de los epigramas de Ernesto Cardenal. William escapó de la violencia pandillera de su país gracias “al pan de la cultura”. Cada frase que William dice es hermosa: “A esa dictadura le duelen las palabras poéticas”, “Nicaragua es una república de poetas clandestinos”... Por eso leo con asombro el poemario Cara de crimen (Espasa poesía), que un “coyote” acaba de colar en su país. Nicaragua es hoy noticia: su dictador no quiere ver una urna nunca más. El país en el que “hasta los perros escuchaban poesía” ahora ve traidor a un poeta.

¿Poeta?

Sí, y de un país, Nicaragua, cuyo héroe nacional es un poeta: ¡Rubén Darío!

“Ínclitas razas ubérrimas, sangre de Hispania fecunda...”