La inminente reforma de la Carta Orgánica del Banco Central reabrió el debate sobre el rol de la autoridad monetaria y el alcance de sus funciones dentro de la economía argentina. Para el economista Martín Burgos, el proyecto impulsado por el Gobierno plantea un cambio profundo en la orientación del organismo, con una mirada más enfocada en la estabilidad monetaria y menor margen para intervenir sobre otros aspectos de la actividad económica.
Según explicó el especialista, la iniciativa representa un regreso a un esquema más tradicional de funcionamiento del Banco Central. "Es una Carta Orgánica mucho más ortodoxa de la que había antes", afirmó, al señalar que la modificación apunta a reducir herramientas disponibles para el Ejecutivo y reforzar la independencia de la entidad.
Críticas al enfoque ortodoxo y comparación con América Latina
Burgos recordó que la reforma de 2012 había ampliado los objetivos del Banco Central, incorporando metas vinculadas al empleo y al desarrollo económico. En contraste, sostuvo que la nueva propuesta "restringe muchísimo las herramientas a disposición para el Gobierno, para el Tesoro, en particular", al priorizar la estabilidad monetaria por sobre otros objetivos.







