Burkina Faso ha decidido poner fin a una de las prácticas más controvertidas de las redes sociales en el ámbito de la ayuda humanitaria. El Gobierno del país africano ha aprobado un decreto que prohíbe mostrar a personas en situación de vulnerabilidad mientras reciben alimentos, dinero u otros bienes con el objetivo de generar contenido para internet o promocionar acciones solidarias. La medida, adoptada a comienzos de julio en una reunión del Ejecutivo celebrada en Uagadugú, busca proteger la dignidad de quienes reciben asistencia y evitar que su imagen sea utilizada como reclamo para conseguir visualizaciones, seguidores o donaciones. A partir de ahora, quienes desarrollen actividades humanitarias deberán respetar nuevas normas sobre la forma de comunicar sus acciones. El término poverty porn, traducido habitualmente como "pornografía de la pobreza", hace referencia al uso de imágenes o vídeos de personas en condiciones de extrema necesidad para despertar la compasión del público. Este tipo de contenidos suele mostrar la entrega de alimentos, ropa, dinero o viviendas con un fuerte componente emocional que favorece su viralización. En los últimos años, numerosos creadores de contenido han recurrido a este formato para aumentar su alcance en plataformas como YouTube, Instagram o TikTok. Las críticas se centran en que estas publicaciones convierten la pobreza en un espectáculo y reducen a las personas beneficiarias a meros instrumentos para generar impacto o mejorar la imagen pública de quien realiza la donación. Nuevas obligaciones para la ayuda humanitaria La prohibición forma parte de una reforma más amplia impulsada por el Ministerio de Acción Humanitaria y Solidaridad Nacional. Además de impedir la difusión de este tipo de imágenes, el nuevo marco establece requisitos adicionales para las organizaciones que operan en el país. Entre ellos figura la obligación de obtener una acreditación oficial para desarrollar actividades humanitarias, así como destinar una parte importante de los recursos a proyectos de recuperación y autonomía de las comunidades beneficiarias. El decreto también apuesta por priorizar la compra de productos locales cuando se distribuyan ayudas alimentarias, con el objetivo de favorecer la economía nacional. Las autoridades defienden que la solidaridad debe desarrollarse respetando siempre la dignidad de las personas y evitando que las donaciones se conviertan en un elemento de exhibición pública. TE PUEDE INTERESAR La decisión llega en un momento marcado por el distanciamiento entre el Gobierno burkinés y parte de las organizaciones internacionales. Desde la llegada al poder del capitán Ibrahim Traoré tras el golpe de Estado de septiembre de 2022, el Ejecutivo ha reforzado su discurso soberanista y ha cuestionado en diversas ocasiones la actuación de algunas ONG y organizaciones de derechos humanos. En este escenario, el Gobierno sostiene que la ayuda exterior debe ajustarse a las prioridades nacionales y desarrollarse desde una relación de respeto hacia la población local, sin recurrir a imágenes que puedan resultar humillantes. De las campañas de las ONG a los influencers Aunque el fenómeno se asocia hoy principalmente a las redes sociales, sus orígenes se remontan a las campañas de captación de fondos que numerosas organizaciones internacionales realizaron durante las décadas de 1980 y 1990. En aquella época era frecuente utilizar fotografías de niños desnutridos o comunidades empobrecidas para despertar la empatía del público y aumentar las donaciones. Con el paso de los años, muchas ONG abandonaron esa estrategia por las críticas éticas que suscitaba. Sin embargo, el formato ha resurgido con fuerza de la mano de algunos influencers, que documentan sus acciones solidarias mostrando de forma explícita a las personas beneficiarias. Uno de los nombres más citados en este debate es el del estadounidense Jimmy Donaldson, conocido mundialmente como MrBeast. Sus vídeos, en los que financia pozos de agua, viviendas o intervenciones médicas, han recibido millones de visualizaciones, pero también críticas de quienes consideran que convierten la ayuda humanitaria en un espectáculo y alimentan la figura del llamado "salvador blanco". Burkina Faso ha decidido poner fin a una de las prácticas más controvertidas de las redes sociales en el ámbito de la ayuda humanitaria. El Gobierno del país africano ha aprobado un decreto que prohíbe mostrar a personas en situación de vulnerabilidad mientras reciben alimentos, dinero u otros bienes con el objetivo de generar contenido para internet o promocionar acciones solidarias.