Desde las aguas termales de La Hermida hasta las piscinas naturales escondidas en los bosques del interior de Cantabria, hay lugares para refugiarse del calor. Ríos de aguas cristalinas, largos senderos y cascadas atraviesan robledales y hayedos. Esto convierte a estas pozas en una alternativa única para dejar atrás el bullicio de las ciudades.

Cantabria se enorgullece de sus 284 kilómetros de costa y sus amplias playas a lo largo del litoral de la comunidad. Sin embargo, cuando las temperaturas suben y las playas comienzan a llenarse, muchos residentes locales y visitantes se dirigen al interior de la región en busca de un ambiente más tranquilo.

Valles, bosques y amplios desfiladeros esconden pozas naturales impresionantes, formadas por el paso de ríos a lo largo de la historia. A menudo, estas permanecen ocultas entre la vegetación y pocos conocen su existencia. Otras son más fáciles de encontrar, ya que están al final de rutas de senderismo de baja dificultad, lo que permite descubrir antiguos caminos, cascadas y paisajes únicos.

Las cascadas de Lamiña

El pequeño pueblo de Lamiña, en el municipio de Ruente, data de la Edad Media y atrae a muchos turistas gracias a sus impresionantes cascadas y su vegetación de aspecto salvaje. Esto, para los aficionados a la naturaleza y a la fotografía, es un verdadero paraíso.