Carlos Expósito |

Roma (EFE).- Cuando parecía que ya no podía caer más bajo, que había tocado fondo, la Federación Italiana de Fútbol (FIGC) demuestra que aún quedaba un escalón más. Tras el ‘no’ de Pep Guardiola y el lío con Andrea Pirlo y su vinculación con una casa de apuestas rusa, la incertidumbre envuelve al ‘calcio’: ¿quién llevará las riendas de la “Azzurra”?

No ha bastado con que la selección se haya quedado fuera de tres Mundiales consecutivos para certificar que la FIGC atraviesa, efectivamente, una de las mayores crisis de su historia. Si no la mayor.

Los acontecimientos de los últimos días no han hecho más que confirmarlo. Como en una montaña rusa, el proyecto de la «Azzurra» ha ilusionado con Guardiola, ha decepcionado con su negativa, ha vuelto a levantar la esperanza con la posible llegada de un histórico como Pirlo, que podía revolucionarlo todo, y ha terminado desplomándose por su papel como embajador de una casa de apuestas rusa.

Y el aficionado se pregunta: ¿qué ha pasado? ¿Quién va a dirigir a la selección italiana de fútbol en su momento más delicado?Guardiola, Ancelotti, Pirlo…