Francesco OlivoRoma. Corresponsal 27/07/2026 10:50 Actualizado 27/07/2026 11:00 Síguenos en Google0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEl culebrón del banquillo de la selección italiana está lejos de terminar. Después de los rechazos de Pep Guardiola y Carlo Ancelotti, la Federación parecía haber encontrado por fin a su nuevo seleccionador: Andrea Pirlo. El excentrocampista, que actualmente entrena al United FC de Dubái, debía firmar este martes. Sin embargo, fue el propio Pirlo quien anunció el inesperado desenlace con un mensaje en Instagram: “He sabido que ya no soy el candidato para dirigir a la selección nacional”.Las dudas sobre su nombramiento habían ido creciendo con el paso de las horas. A las deportivas —tras sus discretas experiencias en los banquillos de la Juventus y la Sampdoria— se sumaron otras de carácter político. Salió a la luz que Pirlo mantiene un contrato con Fonbet, una casa de apuestas rusa, en el marco de su colaboración con el United FC de Dubái, cuyo propietario es el empresario ruso Sergey Lomakin, fundador de la cadena de supermercados de descuento Fix Price.En mayo, además, Pirlo participó en Moscú en el Football Day organizado por Fonbet, un evento promocional en el que compartió protagonismo con otras antiguas estrellas del fútbol internacional. En Rusia, su imagen fue utilizada por la casa de apuestas para presentar el regreso de grandes figuras del fútbol como una muestra de la normalización del deporte ruso, en una estrategia que muchos analistas han definido como “sportswashing”: el uso del deporte para mejorar la imagen internacional del país pese a la invasión de Ucrania y al aislamiento impuesto por las sanciones occidentales.Ante la polémica, Pirlo defendió su posición con un comunicado: “La colaboración profesional objeto de las recientes polémicas nace en el marco de mi trayectoria laboral en los Emiratos Árabes Unidos y tiene un carácter exclusivamente comercial y deportivo. Atribuirle un significado político supone atribuirme unas convicciones que nunca he expresado y que no me pertenecen”.La respuesta no era la que esperaba la Federación. En la FIGC daban prácticamente por hecho que Pirlo anunciaría la rescisión inmediata de su contrato con Fonbet para eliminar cualquier conflicto de imagen. Sin embargo, el técnico defendió la naturaleza exclusivamente comercial del acuerdo y no anunció su ruptura. Horas después llegó la decisión de romper las negociaciones.El fracaso de la operación amenaza ahora con arrastrar también a Paolo Maldini, recién nombrado director técnico de la Federación y principal impulsor de la candidatura de Pirlo tras los intentos fallidos con Guardiola y Ancelotti. En Italia cobran fuerza los rumores sobre una posible dimisión tanto de Maldini como de su mano derecha, el exinternacional brasileño Leonardo.La Federación se ve obligada así a empezar de nuevo. El nombre que vuelve a ganar fuerza es el de Roberto Mancini, campeón de Europa con Italia en 2021, aunque su marcha a Arabia Saudí dos años después fue vivida por la Federación y por buena parte de la opinión pública como una auténtica traición. La decisión definitiva podría llegar en las próximas horas. Sería el último capítulo de un culebrón del que el fútbol italiano probablemente no necesitaba otro episodio.