Las secuelas de la crisis inmobiliaria ya han llegado al mundo de las citas, que se vuelve especialmente convulso cuando las temperaturas se disparan. “Quedar con alguien en junio básicamente es como si dos personas con facturas de luz elevadas se sentaran la una frente a la otra intentando averiguar qué apartamento tiene el aire acondicionado más potente”, escribe el actor Taye Diggs en sus redes sociales. ¿La respuesta de algunos ante la ola de calor? Pedirle a Cupido que consiga a alguien que tenga aire acondicionado en casa. Así lo asegura la revista Mel Magazine: Olvídate del invierno. Para los que sudan mucho y no tienen aire acondicionado, el verano podría ser la verdadera temporada para ligar, titula a un tema en el que una mujer llamada Dana, de 28 años, confiesa que aguantó a un ligue para sobrellevar el calor. “Me había mudado a un apartamento horrible donde solo podíamos tener aire acondicionado en la cocina, y me moría de calor porque soy la chica que más suda en Estados Unidos. Conocí a un chico que me dijo que tenía el aire acondicionado encendido todo el tiempo porque no tenía compañeros de piso que le gritaran por el gasto. Así que me lancé a sus brazos”, dijo. La mismísima Madonna acaba de confesar que en los años ochenta sus citas dependían de si tenían o no una ducha que ella pudiera usar. “Salía con hombres dependiendo de si tenían una bañera o una ducha. Les preguntaba: ‘¿Dónde vives?’, y me respondían: ‘Vivo en el Upper West Side’. Y yo les decía: ‘¿Tienes bañera?’. Eso era un gran punto a favor”, dijo la cantante en el programa Rent Free, de Bilt. Dentro de las tendencias de las citas está el denominado zip coding, es decir, filtrar a los posibles candidatos teniendo en cuenta el código postal en el que viven. En el caso más extremo están quienes salen exclusivamente con alguien cuando esa persona está en su región, pero se consideran solteros cuando la otra persona está fuera de su código postal. Un buen ejemplo serían los estudiantes universitarios que tienen pareja durante el curso pero al volver a su residencia familiar por vacaciones, salen con otras personas. El clásico “lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas” llevado a un nuevo nivel en el que el clasismo se entremezcla con tener muchísimo morro. La sexóloga, terapeuta de parejas y fundadora de Tapersex Eva Moreno asegura a ICON Design que cuando alguien dice que no quiere que su pareja tenga determinado nivel económico, hay cierta hipocresía: “A la hora de escoger pareja es importante conocer su nivel económico. Eso desmonta la idea del amor romántico, que nunca está de más. Pero cuando se trata de escoger parejas como si fuesen una inversión sí hay un riesgo, porque si lo que alguien se plantea es el dinero que el otro tiene o qué casa tiene y no sus valores… No estaríamos hablando de una relación de pareja, sino de un tipo de empresa”.Sandra, analista de datos, explica que su pareja y ella optaron por comprar un piso juntos pese a no estar casados. “Como ya teníamos más de 40 años y estábamos hartos de depender de la voluntad de los caseros y de sus vaivenes, con ayuda de nuestros padres, dimos la entrada para comprar un piso. Como mi chico es arquitecto, se ha encargado de renovarlo, por lo que de alguna forma, es nuestro hijo. Supongo que ahora, además de pareja, somos socios”, indica. “Tenemos un contrato para aclarar lo que pasaría en el caso de que nos separásemos dependiendo de diferentes supuestos. ¿La primera cláusula si rompemos? Ninguno vivirá en nuestra casa”, dice con firmeza. A la hora de reformar o diseñar casas, no es extraño que la gente manifieste sus deseos. Ha sido el caso de Kim Kardashian, que en su reality le explicaba a su madre, Kris Jenner, que quería “un armario entero nuevo”. “Pero, ¿para quién?”, le preguntó atónita. “Para ÉL”, respondió Kardashian, aunque por aquel entonces no salía con el piloto de F1 Lewis Hamilton. “¿Quién es ÉL?”, preguntó sorprendida Jenner. “No lo sé. Estoy manifestando”, dijo Kim ante su ojiplática madre. Juanjo, arquitecto, asegura que sus clientes hacen cosas parecidas. “Muchos tienden a proyectar una situación que en realidad, no se saben si va a llegar”, comenta. Anita Calvo, PR, Production & Management, asegura que tiene en cuenta la despensa de aquel con quien queda. “A mí solo me conquista un hombre que tenga la nevera bien llena, con charcutería de calidad y con productos frescos. La despensa llena de conservas caras, y un armario con buenos vinos, y evidentemente, alguna que otra botella de champagne. Si no, ciao”, dice. Por su parte Luigi Espósito, Regional Marketing Manager The Social Hub Iberia, asegura que la arquitectura siempre ha sido una forma de seducción. “Por eso, el hecho de que ahora también funcione como filtro de Grindr me parece la evolución más honesta del capitalismo tardío. ¿He quedado con alguien porque tiene un ático? Solo si está todo bien amueblado”, asegura sin atisbo alguno de sarcasmo. Eduard Alegre reconocía en su podcast Hijxs de boomers al terminar un episodio cuál era el texto de su biografía en apps de citas: “La forma de conquistarme es el humor, la curiosidad, una cenita con vino y buen hilo musical y si puede ser, un piso estiloso con terraza”. Una prueba más de que cada vez son más quienes a la hora de buscar pareja, tienen en cuenta aspectos inmobiliarios que pudieran parecer ajenos a los intereses románticos pero que en tiempos en los que encontrar piso se perfila complicado, importa más que nunca.De hecho, ya se habla de la hobosexualidad, un fenómeno que responde a quienes comienzan una relación con la finalidad de asegurarse una vivienda y apoyo económico. Porque en tiempos convulsos, a muchos les importa más una ducha caliente, un buen wifi y una soleada terraza que un romance de película.