El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, habla en el monumento de estado para Ze'ev Jabotinsky, en el cementerio militar Monte Herzl, en Jerusalén, el 14 de julio de 2026
(AP Foto/Ohad Zwigenberg)El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, llegó este lunes a Washington para reunirse mañana martes con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la Casa Blanca. El encuentro se produce en un momento de fricciones inéditas entre ambos gobiernos por la política estadounidense hacia Irán y la eventual venta de aviones de combate F-35 a Turquía.Netanyahu despegó con más de dos horas de retraso a bordo del avión gubernamental Ala de Sion desde la base de Nevatim, en el sur de Israel, en lugar de partir desde el Aeropuerto Ben Gurión como es habitual. La aeronave sobrevoló el Mar Muerto antes de dirigirse hacia el oeste, rumbo a Washington, según el sitio de rastreo de vuelos FlightRadar24.PUBLICIDADEl viaje coincide con el funeral del senador republicano Lindsey Graham, quien falleció el 11 de julio y fue uno de los más firmes defensores de Israel en el Senado estadounidense. Netanyahu confirmó su desplazamiento el pasado viernes, cuando la oficina del primer ministro anunció que viajaría “por invitación del presidente Trump”.Se trata de la octava reunión entre ambos líderes desde que Trump regresó a la Casa Blanca, más que con cualquier otro jefe de Estado o de Gobierno. El vínculo entre ambos gobiernos, sin embargo, atraviesa uno de sus momentos más tensos desde el inicio del segundo mandato de Trump. En junio, el presidente estadounidense llamó a Netanyahu “loco” durante una llamada telefónica por la ofensiva israelí en Beirut, y le recordó que lo había ayudado a evitar la cárcel en referencia a su juicio por corrupción. Una fuente israelí negó posteriormente que Trump hubiera insultado al primer ministro en esos términos.PUBLICIDADFOTO DE ARCHIVO: El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, se reúnen con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en la Casa Blanca en Washington, Estados Unidos, el 4 de febrero de 2025. REUTERS/Elizabeth FrantzDías después, Trump reivindicó públicamente su papel en la existencia del Estado de Israel al afirmar que “sin mí, no habría Israel”, en declaraciones que profundizaron el malestar en Jerusalén. La frase se repitió este lunes, cuando el mandatario estadounidense volvió a sostener, a bordo del Air Force One, que Israel “no sobreviviría” sin el respaldo de Estados Unidos.A esa tensión se suma el desacuerdo por la posible venta de cazas F-35 a Turquía, país con el que Israel mantiene una relación distante. Trump no ha descartado concretar esa operación, algo a lo que Netanyahu se opone. El propio presidente estadounidense remarcó que la decisión sobre las exportaciones de armamento le corresponde solo a él, y calificó a Turquía de aliado pese a las diferencias que mantiene con Israel.PUBLICIDADEl trasfondo de la visita remite a la guerra iniciada en febrero, cuando Estados Unidos e Israel coordinaron una ofensiva contra instalaciones nucleares iraníes. Netanyahu realizó entonces la primera de sus visitas a la Casa Blanca en el actual mandato de Trump, más que cualquier otro líder extranjero. Desde entonces, Washington ha alternado episodios de coordinación estrecha con Jerusalén y gestos hacia Teherán que Israel no comparte, incluido un memorando para un alto el fuego que, según analistas citados por medios internacionales, no tomó en cuenta los intereses israelíes.La reunión de mañana se produce además en la antesala de elecciones legislativas en Israel, lo que añade una dimensión de política interna al encuentro. Netanyahu buscará mostrar ante su electorado que conserva la confianza de Washington, mientras Trump deberá equilibrar su respaldo histórico a Israel con sus propios objetivos en la negociación con Irán y en la relación con Turquía, socio clave de la OTAN en Medio Oriente.PUBLICIDADEl resultado del encuentro difícilmente despeje de inmediato las diferencias acumuladas en los últimos meses. Lo que sí quedará más claro tras la reunión es hasta qué punto Trump está dispuesto a subordinar su agenda regional —con Turquía e Irán como piezas centrales— a las prioridades estratégicas que Netanyahu seguirá defendiendo en su octava visita a la Casa Blanca.











