El Club Atlético Barracas Central resolvió apartar del plantel de forma preventiva al jugador Gonzalo Morales luego de que su expareja, Karen, lo denunciara públicamente por violencia de género.“El Club Atlético Barracas Central informa que, ante la formalización de una denuncia en la Justicia contra el futbolista Gonzalo Morales, actualmente a préstamo en nuestra institución, y como medida preventiva, se ha resuelto separarlo del plantel profesional de Primera División hasta tanto se esclarezcan los hechos y avancen las actuaciones judiciales correspondiente”, escribió el club en X.En el comunicado, la institución reafirmó su rechazo a “toda forma de violencia de género” y renovó su compromiso con “el respeto, la integridad y los valores que deben regir dentro y fuera del ámbito deportivo”. Además, Barracas Central se puso a disposición de la justicia para el esclarecimiento de los hechos.Denuncia por violencia de género La mujer de Morales, delantero de 23 años cuyo pase pertenece a Boca Juniors y actualmente juega a préstamo en Barracas Central, denunció al futbolista a través de sus redes sociales por violencia de género. En su descargo público, la mujer lo acusó de ejercer ataques físicos, psicológicos y verbales de manera sistemática durante varios meses.“Nunca imaginé tener que hacer público algo así. Me cuesta muchísimo escribir estas palabras y todavía siento miedo, vergüenza y dolor. Pero entendí que el silencio solo protege a quien ejerce la violencia, nunca a quien la sufre”, expresó en una publicación en sus redes sociales en la que expuso fotos suyas con moretones y mostró conversaciones con la madre del futbolista y con él.“Viví situaciones que jamás pensé que iba a soportar: me agarró del pelo, me ahorcó, me golpeó con piñas y patadas hasta dejarme días sin poder caminar, y me amenazó diciéndome que no iba a salir viva de su camioneta”, relató.Y continuó: “Iba a entrenar y me encerraba en la casa con llave porque tenía miedo de que me vaya y lo deje. Cuando quise denunciarlo, también recibí amenazas de su familia. Me decían que ‘con plata se arregla todo’, que nadie me iba a creer y que, si denunciaba, me iban a venir a buscar. Ese miedo hizo que tardara en animarme a hablar”.Noticia en desarrollo