Todo oídos
Encontrará a Adrià todos los fines de semana delante del Arc de Triomf, con su sombrero que lo protege del sol, dos sillas y un letrero que reza: “Conversaciones gratis”. Empezó hace diez años, él solo, y su tenacidad llamó la atención, las redes sociales hicieron el resto. Hoy son el The Free Conversations Movement, voluntarios que se han apuntado a la propuesta desde México hasta Japón. Y no son frikis, tienen normas como no dar consejos, nunca olvidar que es un encuentro de iguales, no llevar móvil –mejor un libro– y reportar todos los encuentros. Ellos se reúnen virtualmente. Hay muchas personas que quieren apuntarse, pero: “Somos 40 en el mundo. No tenemos capacidad para más. No nos da la vida”, y asegura que si alguien sabe cómo darle más espacio a The Free Conversations Movement sin que pierda su esencia, es todo oídos.
Estaba mal en el trabajo y mal con mi pareja. Tenía 21 años. Un día el jefe me dijo algo que estuvo feo. Cogí mis cosas y me fui.
¿Dejó el trabajo?
Sí. Aquel día, en lugar de regresar a casa, me fui andando hasta Collserola. Me quité los auriculares, me quedé sin música y sin pensamientos, mirando la ciudad. Hacía mucho tiempo que no me paraba.







