Más contenidoLas Fábricas de Productividad y Sostenibilidad impulsa las principales transformaciones en las empresas.La competitividad industrial dependerá de cerrar ciclos productivos, reutilizar recursos y reducir residuos. Foto: Archivo CVC27.07.2026 11:41 Actualizado: 27.07.2026 11:41

Ingenios azucareros, empresas papeleras, fabricantes de empaques, industrias de alimentos y bebidas están demostrando que es posible producir más, generar menos residuos y convertir los subproductos en nuevas oportunidades de negocio.De acuerdo con Miguel Ángel López Gómez, ecólogo y magíster en Sostenibilidad de la Dirección de Gestión Ambiental de la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), el departamento ha logrado consolidar un ecosistema de economía circular gracias al trabajo conjunto entre empresas, academia, gremios, autoridades ambientales y la Mesa Departamental de Economía Circular liderada por la Gobernación del Valle del Cauca.“El Valle del Cauca tiene todas las condiciones para liderar esta transformación. Lo que sigue es escalar las experiencias exitosas, conectar a las empresas entre sí y consolidar un ecosistema regional donde la circularidad haga parte de la forma habitual de producir, consumir y gestionar los recursos”, sostiene este experto.Uno de los ejemplos más representativos proviene de la agroindustria de la caña de azúcar. Allí, el bagazo dejó de ser un residuo para convertirse en una fuente de energía renovable y materia prima para la fabricación de papel, tableros, fertilizantes, alcoholes industriales e incluso bioplásticos.Según información recopilada por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sostenible del Valle del Cauca, con datos de Procaña y Cenicaña, la agroindustria cañera produce más de 1.760 GWh de energía al año mediante biomasa, de los cuales cerca de 788 GWh son entregados al Sistema Interconectado Nacional.Uno de los casos destacados es Incauca. La compañía reportó durante 2024 un 94 por ciento de aprovechamiento de sus residuos, transformando bagazo, vinaza y cachaza en energía, fertilizantes y compost. Además, produjo cerca de 338.000 MWh de energía, aportando más de 166.000 MWh a la red nacional, al tiempo que redujo el consumo de agua en 21,7 % para la producción de azúcar y 8,7 por ciento para alcohol, frente al año anterior.La industria papelera también avanza en esta transición. Propal informa que hasta el 98 por ciento de las fibras utilizadas en sus papeles y cartulinas provienen de fibras alternativas, principalmente bagazo de caña, reduciendo así la presión sobre los recursos forestales.Agua, plásticos y eficienciaLos avances no se limitan al manejo de residuos. En municipios como Yumbo y Palmira, varias empresas han implementado sistemas de recirculación y tratamiento que permiten reutilizar parte importante del agua utilizada en sus procesos industriales.Miguel Ángel López explica que cada vez más organizaciones operan con circuitos cerrados de agua, programas de valorización de residuos y sustitución de plásticos de un solo uso por materiales reciclables, reutilizables o compostables.Esto, asegura, no solo reduce el impacto ambiental sino que también disminuye costos operativos y mejora la competitividad.Los resultados ya son visibles. La Cervecería del Valle, de Bavaria redujo en 19 por ciento el consumo de agua por hectolitro de cerveza producido y alcanzó un 98,6 por ciento de aprovechamiento de residuos sólidos, además de incorporar biogás para disminuir el consumo energético.A su vez, en el sector de alimentos, Nestlé Colombia recuperó el equivalente al 100 por ciento del plástico que puso en el mercado durante el primer semestre de 2021, mientras Colombina informa que seis de sus siete plantas cuentan con certificación Basura Cero, como parte de su estrategia de aprovechamiento integral de residuos y eficiencia energética.Como resume Miguel Ángel López, la economía circular “no consiste únicamente en reciclar; implica rediseñar la manera en que producimos, consumimos y colaboramos”. En el Valle del Cauca, ese cambio de paradigma ya comenzó y ahora el desafío será convertirlo en una práctica cotidiana para todo el tejido empresarial del departamento.Por su parte, Adriana Ramírez advierte que la economía circular no depende únicamente de la tecnología o del aprovechamiento de los residuos sino, principalmente, de la capacidad de las empresas para transformar su cultura organizacional, innovar y trabajar de manera colaborativa.“La experiencia de la Ruta Valle Circular demuestra que el mayor cambio ocurre cuando la sostenibilidad deja de ser una obligación y se convierte en una estrategia para generar valor, fortalecer la competitividad y aportar al desarrollo del territorio. El reto ahora es seguir conectando empresas, compartiendo experiencias y consolidando un tejido empresarial que haga de la economía circular una práctica cotidiana y no una excepción”, sentencia la Directora de Gestión Ambiental de la CVC.Del residuo al recursoUno de los pilares de esta transformación es la denominada ‘simbiosis industrial’, un modelo en el que los residuos o subproductos de una empresa son utilizados como materia prima por otra.Para Miguel Ángel López, el Valle del Cauca ofrece condiciones privilegiadas para consolidar este modelo, especialmente en corredores industriales como Yumbo, Palmira y Cali.En estos territorios, los residuos orgánicos de la agroindustria se convierten en compost, biogás y biofertilizantes; los subproductos de la industria papelera son aprovechados por cementeras y ladrilleras; y los residuos plásticos regresan a los procesos industriales como nuevas materias primas.A estos casos se suman las experiencias identificadas por la Ruta Valle Circular 2026, iniciativa liderada por la CVC.Según Adriana Ramírez, directora de Gestión Ambiental de la entidad, los diagnósticos realizados a las empresas participantes evidencian que la economía circular ya hace parte de los modelos de negocio de compañías dedicadas al aprovechamiento de residuos industriales.Entre ellas aparecen Recuin, especializada en la valorización de excedentes de alimentos, aceites de cocina usados y plásticos; Combustibles WDF, que transforma aceites lubricantes usados en combustible industrial; Recuperaciones Ambientales, enfocada en la recuperación de papel y cartón; y empresas como Polyser, Layco, Maderplastic y Ecoplastic DSI, que reincorporan residuos plásticos a nuevos procesos productivos.Para Ramírez, estas experiencias demuestran que el mayor desafío ya no es tecnológico sino organizacional. “Muchas empresas poseen buenas prácticas ambientales, pero aún requieren fortalecer la planificación estratégica, la medición de indicadores, la innovación, el trabajo colaborativo y la cultura organizacional”, señala.Así mismo, aunque el panorama es alentador, expertos y autoridades coinciden en que el siguiente paso consiste en convertir estas iniciativas en el estándar para toda la industria regional.Entre las prioridades aparecen la creación de plataformas de simbiosis industrial que conectan la oferta y demanda de subproductos; incentivos tributarios para tecnologías limpias; fortalecimiento de la innovación y el ecodiseño; sistemas de medición de impactos ambientales y una mayor articulación entre empresas, academia, autoridades ambientales y organizaciones comunitarias.Empresas transforman sus residuos en materia prima de otras, impulsando la economía circular. Foto:iStock. Sigue toda la información de Más Contenido en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.