Esa gratitud, desde mi punto de vista, la merecen cada uno de los integrantes de la selección de fútbol del Ecuador...27 de julio, 2026 - 10h30La gratitud se inscribe con fuerza entre los placeres humanos. Un solo abrazo, un solo gesto, un solo estrechón de manos, un solo gracias es suficiente para demostrar, inequívocamente, complacencia, reconocimiento, homenaje, empatía, amistad y todo cuanto se le parezca. Esa gratitud, desde mi punto de vista, la merecen cada uno de los integrantes de la selección de fútbol del Ecuador, el equipo en su conjunto, el cuerpo técnico, los dirigentes. Lo ideal habría sido extender la competencia hasta la final misma, pero México se encargó de frustrarlo en la cancha y con severa hostilidad y actitud antideportiva en los graderíos de su estadio y en los exteriores de él. Los días de la derrota quedaron atrás y el mundo tiene un nuevo campeón con sobra de merecimientos: España. Sin embargo, un titular de un periódico de alcance nacional ha quedado guardado en mi mente: “¡Un adiós vergonzoso!”. De verdad, ningún nacional habrá celebrado la eliminación temprana de su selección, tampoco lo habrá hecho ningún periodista, cuya obligación profesional, honesta, es la de ser prudente y lo más posible acertado en la noticia y en el análisis; pues, bien o mal, el periodismo ayuda a construir corrientes de opinión. La gratitud invocada de ninguna manera significa que nuestra Selección haya cumplido una presentación excepcional y que su eliminación haya sido producto de la mala suerte. ¡Para nada! Tan solo es mencionada para evidenciar que su clasificación al Mundial y su participación unió a 18 millones de ecuatorianos, que entre 200.000 y 250.000 asistieron a los estadios para darle aliento y respaldo, que la tristeza y alegría derivadas de su juego no dejaron espacio para la vergüenza, el desprecio, el rechazo, la ingratitud. PublicidadMientras que la selección de España y todo su país celebra y toda Argentina asimila la derrota, en Ecuador ya habrá comenzado el tiempo de admitir los errores cometidos y su obligación de no repetirlos, para corroborar que sí se puede y que se debe volver a la contienda con la frente en alto y con honor; que la dirigencia permanecerá absolutamente ajena a los intereses particulares y que hacen tanto daño, que la guía técnica no será cómplice de arreglos no santos y demostrará en los hechos su independencia, que los jugadores seleccionados serán los que con calidad, sudor y lágrimas han ganado el puesto y reciben el privilegio de vestir el uniforme tricolor. Sin duda, entonces, los ecuatorianos volverán a darles el apoyo y sus gracias por una mejor y grandiosa representación. (O)Jorge A. Gallardo Moscoso, comunicador social, GuayaquilPublicidad¿Tienes alguna sugerencia de tema, comentario o encontraste un error en esta nota?