La Audiencia Nacional ha revocado el tercer grado o semilibertad concedido por la Viceconsejería de Justicia del Gobierno vasco a dos presos etarras, Juan Antonio Olarra Guridi y Oskar Celarain. José Luis Castro, juez de Vigilancia Penitenciaria, ha admitido los recursos presentados por la Fiscalía, al concluir que los terroristas no cumplen de momento los requisitos legales para obtener ese beneficio, que les permitía a ambos salir a diario de la cárcel. Olarra Guridi, que fue uno de los responsables del aparato militar de ETA hasta su detención, no completará el total de su pena hasta julio de 2036. Celarain, hasta septiembre de 2032.En el caso de Olarra Guridi —que desempeñó un papel clave en el debate interno que hubo en el colectivo de presos de ETA (EPPK, en sus siglas en euskera) sobre el final de los homenajes públicos que reciben cuando son excarcelados, los llamados ongi etorri—, el magistrado aprecia “una evolución positiva” en el condenado, además de no haber detectado “elementos negativos o de inadaptación”. Pero, según añade, no resulta “suficiente” por sí solo para fundamentar la progresión al tercer grado. “Le queda abundante cómputo de condena por cumplir, pues el licenciamiento se prevé para el 2036”, expone la resolución del juez.En línea con la Fiscalía, el responsable de Vigilancia Penitenciaria incide en que “el reducido número de permisos disfrutados —aunque correctos en su desarrollo— no permite todavía afirmar la existencia de una experiencia suficientemente asentada en el medio libre, sino más bien una fase inicial de contacto que requiere ser ampliada y verificada antes de acceder a un régimen de semilibertad”. “Los procesos de desvinculación y reinserción requieren tiempos prolongados de verificación, especialmente cuando concurren pluralidad de víctimas, violencia extrema y alta lesividad social de los hechos”, remacha José Luis Castro.Sobre Celarain, el magistrado concluye que tampoco cumple aún los requisitos legales para progresar a tercer grado. Para concederle ese beneficio, el Gobierno vasco tuvo en cuenta que había participado en encuentros restaurativos con víctimas de ETA, y que había presentado en octubre de 2022 un escrito de rechazo de la violencia. “En el transcurso de todos estos años en prisión he tenido mucho tiempo para reflexionar sobre mi actividad en ETA y he llegado a la conclusión de que la violencia no tuvo que producirse en ningún caso”, reza el texto del etarra, que lleva más de 20 años entre rejas. Su carta sigue así: “Soy consciente de que las acciones que cometí provocaron consecuencias muy graves e irreversibles”. Y concluye: “Siento y lamento lo ocurrido. Y, en este sentido, quiero expresar todo mi respeto y comprensión para con el dolor de los familiares de las víctimas”.
La Audiencia Nacional revoca la semilibertad del exjefe etarra Olarra Guridi
El juez concluye que aún le queda una abultada condena por cumplir









