La víctima número 29 de violencia de género deja tres huérfanos y la investigación de su crimen refleja como su marido “urdió y premeditó” acabar con la mujer que quería separarse de él
El grito de Aisha El Bannoudi suena desesperado. Sufre un dolor inhumano. “Alguien ha echado fuego encima de mí”, chilla a la operadora. La acaban de rociar con un líquido inflamable y la mitad de su cuerpo ha ardido. La mujer de 30 años ha perdido el conocimiento pero, no se sabe muy bien cómo, lo recobra y logra llamar a emergencias y a su suegro. Habla de dos sombras negras que estaban en su casa y que la han atacado mientras su bebé de siete meses duerme en la cuna. Ocurrió en Sevilla la Nueva (Madrid) el 2 de febrero. En los cinco meses sucesivos la someterán a medio centenar de intervenciones.
Este 17 de julio falleció en el hospital tras no poder superar las secuelas. La Delegacion del Gobierno contra la Violencia de Género la considera la víctima número 29 en lo que va de año.
Para ese día, su marido ya estaba en prisión junto a los dos sicarios a los que presuntamente contrató para ejecutar a la madre de sus tres hijos. Una cámara de tráfico recogió los últimos minutos de la mujer con vida. Aisha salió de casa poco antes de las nueve de la mañana de su casa y llevó a sus dos hijos mayores, de 10 y siete años, al colegio. Sus vecinos recordarían después con la Guardia Civil el jaleo típico de dos pequeños que se preparan para salir a la calle.









