Una llama enorme. Cada vez más grande. Un fuego eterno que miraba a la cara de los poco más de 100 personas que desafiaron en Casillas al fuego y a los elementos para proteger sus casas y las de sus vecinos, ante la falta de medios y de ayuda profesional. Tres días interminables que han valido para superar el primer cara a cara, pero no la guerra: las próximas horas serán cruciales para asegurar el terreno y todo el núcleo urbano.Desde dentro del pueblo, el periodista de 20minutos Sergio García Carrasco relata una escena de máxima tensión. "El incendio nos ha rodeado como una ratonera. Nos sube desde Sotillo y nos baja del puerto", explica mientras observa cómo los efectivos se concentran en el punto donde el incendio amenaza con entrar en Casillas.Todas las esperanzas están puestas en una barrera de tierra levantada durante todo el domingo en la zona del Camocho. Allí, vecinos y operarios trabajaron durante horas este domingo con todo lo que tenían para abrir un gran cortafuegos vital. De su resistencia depende buena parte de las opciones de frenar el avance de las llamas antes de que alcancen las primeras viviendas. El viento puede ayudar al fuego a venir con menos intensidad de los esperado. Por el sur, el foco viene ladeado y la peor parte se la puede llevar Sotillo y Santa María del Tiétar"El grupo grande de bomberos voluntarios y los pocos que quedaban profesionales se han ido a la parte alta, que es el frente que viene con más fuerza", relata Sergio sobre cómo han sido los minutos de tensión e incertidumbre que han vivido los vecinos de Casillas durante toda la noche.Mientras tanto, el Ayuntamiento mantiene la orden de desalojo y ha pedido a quienes todavía permanecen en Casillas que no salgan de sus casas, cierren puertas y ventanas y sigan únicamente las indicaciones de los servicios de emergencia. Camiones autobomba y medios terrestres se han desplegado por distintos puntos del casco urbano para sofocar cualquier foco secundario provocado por las pavesas que el viento pueda arrastrar.Precisamente el viento es ahora uno de los pocos aliados. Sopla con más intensidad de la prevista y hacia el sur, una circunstancia que podría desbaratar los planes de extinción y prolongar la lengua hacia Sotillo de La Adrada y hacia Cenicientos. "Está la gente de Sotillo en la Cañada porque se les mete en el pueblo también", añade Sergio sobre lo vivido durante la eterna madrugada. Con todo, tras una noche de arduo trabajo, en Casillas parece que el viento ha sido de gran ayuda y las llamas no han conseguido finalmente llegar al pueblo. "Todo el perímetro del pueblo está controlado, el viento nos ha ayudado mucho durante la noche", comenta Sergio a primera hora de la mañana de este lunes.Pese a ello, en Casillas nadie habla todavía de victoria. Solo de resistir un día más. Cada cambio de viento, cada radio que suena y cada vehículo que asciende por la carretera puede dar una bocanada más frente al desenlace fatal en unas horas decisivas. El incendio todavía no ha dicho su última palabra y el pueblo afronta el que probablemente sea el momento más crítico desde que comenzaron las llamas. Pero ahí siguen en pie, tras cuatro días defendiendo sus casas.