Más contenidoEstrategia estatal y privada reforzará el control territorial y combatirá las economías ilegales para generar confianza y desarrollo regional.El reto ahora será convertir esa visión en una política pública articulada entre Nación, regiones, Fuerza Pública y sector privado, con inversiones sostenidas y resultados medibles. Foto: Cámara de Comercio de Cali27.07.2026 03:01 Actualizado: 27.07.2026 03:01

El Valle del Cauca busca pasar de respuestas aisladas frente a la inseguridad a una estrategia de largo plazo que articule inversiones, tecnología, infraestructura y capacidades institucionales.Esa es la apuesta del Plan Maestro de Seguridad, una iniciativa promovida por el Comité Intergremial y Empresarial del Valle del Cauca (CIEV) y convertida en la principal prioridad de seguridad dentro de la agenda regional “Valle del Cauca: Prioridades Regionales 2026–2030”, un documento construido por 48 organizaciones públicas, privadas y académicas.La propuesta surge en un contexto en el que el departamento continúa enfrentando desafíos asociados al accionar de grupos armados, las economías ilegales, la extorsión, el narcotráfico y el control territorial, fenómenos que, además de afectar la seguridad ciudadana, inciden directamente sobre la inversión y el desarrollo económico.La propuesta surge en un contexto en el que el departamento continúa enfrentando desafíos asociados al accionar de grupos armados, las economías ilegales, la extorsión, el narcotráfico y el control territorial, fenómenos que, además de afectar la seguridad ciudadana, inciden directamente sobre la inversión y el desarrollo económico.Cabe decir que ProPacífico respaldó la inclusión de este Plan, y ha señalado que el fortalecimiento de la seguridad es un requisito para mejorar la competitividad y el desarrollo del Valle del Cauca.Juan Manuel Sanclemente, director del Comité Intergremial y Empresarial del Valle del Cauca, explica que el Plan Maestro pretende convertirse en la hoja de ruta que permita coordinar, bajo una estrategia común, las inversiones, los recursos y las capacidades operativas destinadas a enfrentar la criminalidad en el Valle del Cauca y el suroccidente colombiano.“Su propósito es fortalecer el control territorial, anticipar las acciones de los grupos armados y combatir las economías ilegales que financian la violencia, especialmente la extorsión, el secuestro, el narcotráfico y otras actividades criminales”, indicó.A diferencia de iniciativas puntuales, el Plan Maestro busca consolidar una planeación de largo plazo con prioridades territoriales, proyectos definidos, responsables institucionales, fuentes de financiación e indicadores que permitan medir los resultados.La propuesta concentra sus acciones en cuatro componentes considerados esenciales para fortalecer la capacidad del Estado: infraestructura estratégica, medios y logística para la Fuerza Pública, tecnología aplicada a la seguridad y dignidad y bienestar del personal militar y policial.Según Sanclemente, las autoridades regionales han solicitado que el Gobierno Nacional priorice inversiones en estos frentes y que la estrategia tenga un alcance regional, involucrando no solo al Valle del Cauca sino al conjunto del suroccidente colombiano.Ese llamado ha sido respaldado por las principales autoridades de la región. La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, ha insistido en la necesidad de contar con una hoja de ruta integral que permita atender de manera estructural los problemas de seguridad que afectan al departamento y al país.“Se plantea que se haga un plan maestro, no solamente para el Valle del Cauca, sino también para todo el país y así lograr que todas las necesidades, todos los problemas que existen en materia de seguridad puedan ser atendidos, mediante una hoja de ruta clara”, señaló la mandataria.Toro ha destacado además la importancia de fortalecer las inversiones en tecnología, inteligencia y capacidades de anticipación frente al accionar de los grupos armados ilegales que tienen presencia en la región.“El tema de seguridad es fundamental que se pueda intervenir en el Valle del Cauca, es algo que nos está generando muchos problemas en puntos como Jamundí”, expresa la Gobernadora, quien ha hecho énfasis en que el fortalecimiento de la seguridad en este municipio resulta clave para evitar que el accionar de los grupos armados termine impactando a la capital vallecaucana. “Cali es el blanco más importante para la delincuencia y tenemos que proteger a la ciudad con todas las acciones”, agregó.De igual manera, el diseño del Plan Maestro contempla la participación del Ministerio de Defensa, las gobernaciones de la región, las alcaldías municipales, las Fuerzas Militares, la Policía Nacional y las entidades encargadas de la inteligencia, la investigación criminal y la judicialización.“El sector empresarial, a través de los gremios, ha impulsado la iniciativa con el objetivo de articular los recursos presupuestales existentes y fortalecer las capacidades institucionales. La cooperación internacional también podría vincularse mediante asistencia técnica, transferencia de tecnología o mecanismos de financiación, aunque esa participación dependerá de la estructuración definitiva del proyecto”, anota el directivo del Comité Intergremial y Empresarial del Valle del Cauca.Una estrategia integralAunque el Valle del Cauca ya ejecuta inversiones en seguridad mediante los recursos provenientes de la Tasa de Seguridad, Sanclemente aclaró que esas acciones aún corresponden a proyectos independientes.La necesidad de avanzar hacia una estrategia integral se ha hecho más evidente en medio del deterioro del orden público registrado en diferentes zonas del departamento. En los últimos meses se han presentado episodios de secuestros y un recrudecimiento de la actividad de grupos armados y organizaciones criminales, particularmente en municipios del sur del Valle y en el corredor que conecta a Jamundí con Cali.En este contexto, el alcalde de Cali, Alejandro Eder, ha advertido sobre el avance de las economías ilegales en las zonas cercanas a la capital vallecaucana y la necesidad de fortalecer las capacidades del Estado para enfrentar estas amenazas.“No es posible tolerar el avance y la organización de los actores armados en el territorio. Existe una urgencia por acabar con las bandas criminales; el narcotráfico está apenas a 15 kilómetros del sur de Cali y eso ha venido creciendo en los últimos dos años”, afirmó el mandatario.Eder insistió en la necesidad de recuperar herramientas estratégicas para la Fuerza Pública y consolidar una política de seguridad de alcance nacional.“Se necesita un Plan Maestro Nacional en materia de seguridad, donde es fundamental el fortalecimiento del pie de fuerza de la Policía y volver a fortalecer capacidades estratégicas como la inteligencia y horas de vuelo para la Fuerza Pública”, aseguró.Así mismo, Sanclemente indica que las inversiones realizadas hasta ahora han permitido fortalecer sistemas de videovigilancia, redes de comunicación, movilidad, infraestructura y capacidades operativas de la Fuerza Pública.El siguiente paso será elaborar un diagnóstico integral del departamento y del suroccidente colombiano para identificar amenazas, capacidades existentes, brechas territoriales y necesidades prioritarias.A partir de allí se construiría una ruta de inversiones que contempla siete etapas: diagnóstico regional, identificación de amenazas, priorización territorial, formulación de proyectos, estructuración financiera, implementación por fases y mecanismos permanentes de seguimiento y evaluación.Adicionalmente, la discusión sobre seguridad también ha evolucionado hacia una visión más amplia de competitividad.Se gesta un plan para fortalecer la seguridad y la Policía en el corredor vial de Jamundí a Cali. Foto:Mauricio MorenoOtras dimensiones de la seguridadPara Marvin Mendoza, gerente de la Comisión Regional de Competitividad e Innovación del Valle del Cauca (CRCI), hoy la seguridad no puede entenderse únicamente como la reducción del delito.“La competitividad necesita confianza en varias capas. Una empresa no solo decide invertir porque bajen los delitos; también necesita reglas claras, contratos que se cumplan, instituciones que respondan, datos protegidos, convivencia social y territorios operables”, afirma.Desde esa perspectiva, la estrategia regional incorpora dimensiones como la seguridad jurídica, institucional, económica, digital, territorial y social, entendiéndolas como factores que generan previsibilidad para inversionistas, empresarios y ciudadanos.Mendoza sostiene que la seguridad jurídica disminuye el riesgo para quienes invierten; la digital facilita el desarrollo de la economía del conocimiento; la social reduce conflictos futuros; mientras que la seguridad territorial permite el funcionamiento de cadenas logísticas, comercio, turismo e industria.Desde esa perspectiva, la estrategia regional incorpora dimensiones como la seguridad jurídica, institucional, económica, digital, territorial y social, entendiéndolas como factores que generan previsibilidad para inversionistas, empresarios y ciudadanos.Mendoza sostiene que la seguridad jurídica disminuye el riesgo para quienes invierten; la digital facilita el desarrollo de la economía del conocimiento; la social reduce conflictos futuros; mientras que la seguridad territorial permite el funcionamiento de cadenas logísticas, comercio, turismo e industria.Frente a la percepción de inseguridad que existe sobre el departamento, Mendoza considera que el análisis debe hacerse con mayor profundidad. Aunque reconoce que el Valle enfrenta problemas importantes relacionados con homicidios, extorsión y economías ilegales, recuerda que los indicadores muestran una reducción significativa frente a comienzos de este siglo.“La tasa de homicidios del Valle se redujo de niveles superiores a 100 por cada 100.000 habitantes a comienzos de los años 2000, a niveles cercanos a 50 en años recientes. Eso significa dos cosas: el departamento ha avanzado mucho, pero llegó a un piso en el que las estrategias tradicionales ya no producen reducciones aceleradas. El nuevo contexto exige seguridad inteligente, territorial, social, digital, institucional y empresarial”, advierte el gerente de la CRCI.Frente a Bogotá o Medellín, manifiesta que la comparación no debe ser solo de percepción; debe mirar delitos específicos, localización, tendencias y capacidad de respuesta. Cali y el Valle tienen retos más complejos en homicidio, mientras que otras ciudades pueden tener mayores presiones en hurto, percepción o delitos urbanos.“Lo importante es pasar de una discusión general a una seguridad focalizada por fenómeno, territorio y actor”, remarca Mendoza.Desde la óptica empresarial, el directivo resume los factores que determinan la llegada de nuevas inversiones en cuatro condiciones esenciales: seguridad física para garantizar la movilidad de personas y mercancías; seguridad jurídica e institucional con reglas estables; seguridad económica que reduzca los costos derivados de la criminalidad; y seguridad digital para proteger datos, transacciones y propiedad intelectual.“La inversión no sigue solo incentivos tributarios; sigue confianza. Por eso, consolidar el Valle como territorio de confianza es tan importante como construir infraestructura”, concluye.El reto ahora será convertir esa visión en una política pública articulada entre Nación, regiones, Fuerza Pública y sector privado, con inversiones sostenidas y resultados medibles. Para las autoridades regionales y el sector empresarial, el objetivo es que la seguridad deje de entenderse únicamente como una respuesta coyuntural al crimen y se convierta en un activo estratégico para la competitividad, la atracción de inversión y el desarrollo económico del Valle del Cauca y del suroccidente colombiano. Sigue toda la información de Más Contenido en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.