Ciudad de México / 27.07.2026 01:15:53
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Latinoamérica ingresa al segundo semestre del 2026 con un panorama macroeconómico más favorable que muchos mercados emergentes. La inflación continúa proyectándose a la baja, las políticas monetarias han ganado credibilidad y las fuerzas globales están dirigiendo flujos de capital hacia la región. Con todo, el panorama no es el mismo para toda la región, un punto clave para comprender las oportunidades y los riesgos de la segunda mitad del año.El crecimiento regional permanece moderado según estándares históricos. Las proyecciones apuntan a una expansión cercana al 2% para este año, con una mejora hacia el 2,5% en 2027 y 2028. Sin embargo, el promedio oculta una marcada divergencia en el desempeño de cada país. Esa diferenciación determina en gran medida dónde surgirán las verdaderas oportunidades.Brasil crece moderadamente respaldado por la agricultura, la energía y un gradual recorte de tasas, aunque persisten preocupaciones fiscales. México enfrenta un panorama más débil, donde la cautela en torno a la revisión del T-MEC pesa sobre las expectativas de inversión, aunque sigue avanzando su integración industrial. Perú destaca con un auge en minería impulsado por precios récord del cobre, y Chile se beneficia de la inversión renovada en minería e infraestructura. Colombia permanece limitada por la incertidumbre fiscal, mientras Argentina muestra señales de mejora a medida que avanzan sus reformas económicas.En materia de inflación, América Latina va por delante de los mercados desarrollados en el ciclo de tasas de interés. La inflación regional —excluyendo Argentina— converge hacia el 3,5% en 2028. Eso sí, las políticas monetarias no son las mismas: Brasil y Colombia mantienen sesgos relativamente restrictivos, Chile y Perú han completado en gran medida su normalización con tasas cerca del nivel neutral, y el ciclo de baja de México parece haber concluido ante una persistente inflación de servicios y la incertidumbre externa.En un contexto global marcado por la escasez de energía, capital y materiales críticos, la región ocupa una posición singular, tal como lo describe el 2026 Midyear Global Outlook de BlackRock. Chile, Perú, Argentina y Brasil cuentan con activos estratégicos en un mundo que compite intensamente por recursos escasos vinculados a la transición energética y a la expansión de infraestructura asociada al desarrollo de la inteligencia artificial.El balance de riesgos permanece inclinado hacia la política interna y los shocks externos. La elección presidencial en Brasil, la transición política en Perú y Colombia, así como las negociaciones comerciales en América del Norte pueden moldear el sentimiento de inversiones tanto o más que los fundamentos macroeconómicos. La credibilidad fiscal sigue siendo el diferenciador clave entre países.La conclusión para el inversionista es clara: adoptar un enfoque selectivo por país, sector y activo, priorizando economías con marcos de política creíbles, rendimientos reales atractivos y exposición a grandes temas estructurales globales. En este contexto, destacan algunos mercados de renta fija en moneda local como Brasil, México y Colombia. En renta variable, destacan sectores vinculados a minerales críticos, infraestructura energética y cadenas de suministro industriales.








