Los analistas coinciden en que los procesos de desinflación no son lineales (Foto: EFE)A partir de mayo de 2025, el proceso de desinflación en la Argentina comenzó a experimentar fricción, con fluctuaciones en los registros mensuales que evidencian la complejidad de lograr una baja sostenida. El escenario argentino no escapa a una tendencia global: en otros países, llevar la variación del índice de precios a un solo dígito anual demandó varios años. Si bien la tasa de inflación registró una fuerte reducción desde el pico de 25,5% de diciembre de 2023 hasta el 2,1% de julio de 2026 y el equipo económico logró achicar la variación interanual de tres dígitos a la zona de 30%, la trayectoria experimentó oscilaciones desde el desembarco de Javier Milei en la Casa Rosada. PUBLICIDADA partir de mayo de 2025, cuando el IPC arrojó 1,5%, comenzó un sendero ascendente que tocó su punto cúlmine con el 3,4% de marzo de 2026. En los tres meses siguientes la inflación retomó una dinámica bajista, que se vio interrumpida por la estadística de julio, con el impulso estacional del rubro Esparcimiento y Recreación. La mayor parte de los pronósticos de consultoras proyectan que 2026 cerraría con una inflación por encima del 30 por cientoEn paralelo, al observar el comportamiento de los números interanuales, se aprecia un amesetamiento por encima del 30%, un piso difícil de perforar para la administración libertaria. La mayor parte de los pronósticos de consultoras proyectan que 2026 cerraría con una inflación por encima del 30 por ciento.PUBLICIDADEn ese contexto, las cifras oficiales evidencian un proceso irregular en la caída del ritmo al que suben los precios. De hecho, el consenso de los analistas advierte que este tipo de procesos no es lineal y que el tramo final, cuando se intenta consolidar la estabilidad en un dígito, suele ser el más desafiante.