0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialDesobedecer la orden directa de un Papa tal vez no sea buena idea, sobre todo si se es ferviente católico. Pero Enrique Torres Belón lo hizo, y de ese desacato se produjo uno de los episodios más afortunados de la historia reciente de la conservación del arte mundial.Torres Belón se hizo millonario con sus minas en Perú. Hacia 1960, le pidió permiso al papa Juan XXIII para recibir una réplica de La Piedad de Miguel Ángel que decorara la capilla principal de la iglesia de Santiago Apóstol, en Lampa, su pueblo. Aunque Su Santidad no era muy partidaria del asunto, parece que cedió a la presión del empresario peruano. Así, una copia llegó a la localidad situada cerca del lago Titicaca. Pero enseguida se detectó un problema. Al ser de yeso, pesaba tanto que la cúpula sobre la que debía descansar no lo soportaría. Torres Belón descolgó el teléfono y convenció de nuevo a Juan XXIII para hacer una réplica de la réplica, pero en aluminio. El Papa aceptó siempre y cuando se destruyera la pieza de yeso.Quien entra hoy en día en el templo de Lampa se encuentra con la escultura esculpida por Miguel Ángel, pero en color negro, que es el que adquirió el metal una vez terminada la copia. Este pueblo, de pocos incentivos para los turistas, suele ser, como mucho, lugar de paso para quienes esperan un vuelo en el aeropuerto de Titicaca, una vez han terminado la fascinante visita al lago navegable más alto del mundo, situado a una media de 3.800 metros sobre el nivel del mar. Y la mayoría lo evitan, pues la oferta de alojamiento y restauración no es muy lucida, y prefieren cubrir la hora y media en vehículo que hay desde Puno, mucho mejor preparada.Réplica en yeso de 'La Piedad' de Miguel Ángel de Lampa, PerúCarlillasa / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)Quienes no se arredren ante las incomodidades pueden ir hasta el ayuntamiento y solicitar que les enseñen La Piedad de yeso, que no se destruyó, no se sabe por qué motivo. El caso es que se guardó en un almacén, acumulando polvo. Pero he aquí que en 1972 Laszlo Toth decidió pasar a la historia por entrar en el Vaticano y golpear con un mazo la perfecta escultura de Miguel Ángel de 1499 hasta destrozar la cara de la Virgen, una de sus manos y otra de Jesús.La Santa Sede rastreó dónde podría haber una copia de la talla y recordó la entrega a Lampa. Pero la sorpresa fue mayúscula al descubrir que la copia en yeso (que finalmente fue la que sirvió para recuperar los rasgos delicados de María y los miembros hechos añicos tanto de ella como de su hijo) todavía se guardaba, pese a que pensaban que habría sido destruida, siguiendo los designios del Papa.Lee tambiénLa historia es muy conocida en Lampa, y cualquiera a quien se le pregunte la cuenta de cabo a rabo, con todo lujo de detalles, incluido el destino final de Toth, que fue un manicomio… en Australia, de donde procedía, a pesar de su nacionalidad húngara.A Torres Belón se le atribuye la desobediencia al Papa. Hoy la réplica de aluminio luce un tanto alejada de la visión de los feligreses sobre una cúpula de peculiar gusto artístico en la iglesia de Santiago Apóstol, junto a esqueletos de pobladores originales de la localidad que se guardan en el osario. Para ver la copia de yeso hay que ir al edificio del Ayuntamiento y pedir que abran el cuartito donde se guardó serendípicamente durante los primeros años, y que hoy ha sido habilitado para la exhibición. En el resto del mundo, Lampa significa poco. Y para los viajeros en Perú, una parada no habitual que, sin embargo, resultará satisfactoria para los más curiosos de la historia (y de la historia del arte).Cómo llegarA Lampa se llega en taxi desde el aeropuerto (6 kilómetros) o bien desde Puno, a una hora y media, aunque no hay transporte público. se precisa alquilar un vehículo con conductor.
La copia de 'La Piedad' de Miguel Ángel descubierta en un almacén que salvó el original vaticano
Una réplica en yeso olvidada en Puno permitió restaurar la obra auténtica dañada en un atentado sufrido en 1972








