OpiniónSi este pastor hubiera vivido en la era digital, estaría en pie el templo de Artemisa de Éfeso.COLUMNISTA DE EL TIEMPO26.07.2026 23:18 Actualizado: 26.07.2026 23:18 Si el pastor Eróstrato hubiera vivido en la era digital, estaría en pie el templo de Artemisa de Éfeso, que incendió para salir del anonimato. Ignoraba el pirómano que de anonimato nadie muere.Como de fama hablamos, todo invita a pasar del incendiario Eróstrato al arista Warhol. Del cuarto de hora de fama al que todos tenemos derecho según Warhol, hemos pasado al segundo, digo yo, en voz baja. En la era digital la fama es efímera, un estornudo de eternidad.Lo apreciamos en eventos encopetados como este histérico Mundial de fútbol que ya es historia. Cuando constatan que los están mostrando al mundo a través de las inmensas pantallas, los agraciados sienten que no vivieron en vano esta encarnación. Los vieron en la casa, en la oficina, los amigos, la mujer, el arrocito en bajo.Los espectadores se la pasan con un ojo en los goles y los dos en los monitores. Ser famoso y no celebrarlo es como morirse de sed junto a la fuente. Por supuesto, los espectadores sacarán tiempo para chequear el wasap. Cualquier cosa menos estar ajenos al último exabrupto del “bobo sapiens” que se expresa en trinos.El afán por esos segundos de fama nos nivela por lo alto. Mucho de democrático tiene esa fugaz inmortalidad. Los propios protagonistas de la obra de teatro que patean el balón miran de pronto a las pantallas a ver si se están ocupando de ellos. O, simplemente, desean constatar qué figurones bajaron de su olimpo para ir a verlos y untarse de pueblo.De este espectáculo disfrutan los niños que acompañan a los futbolistas antes de que empiece el circo balompédico. Imposible un ritual más tierno al que muchos futbolistas pocas bolas le paran. Nada de preguntarle al niño su nombre, qué tal el gato, si estudió la tarea, si utiliza mucho la tableta.Los niños la pasan en grande y cuando se saben captados saludan a la mamá y a la abuela. Bellos estos Erostraticos. Este rito se remonta al mundial de Corea y Japón de 2002. La campaña con la que arrancó se llamó ‘Say Yes for Children’ (Di Sí por los Niños), y fue creado por Unicef y la Fifa.No a todos asistentes les va bien. Más de un esposo o esposa- será pillado con las manos en la masa ajena, después de jurar en casa que estarían en junta unos días fuera de la ciudad. El profeta Jonás dijo en su momento que se lo había tragado una ballena. ¡Mamola!ÓSCAR DOMÍNGUEZ GIRALDO(Lea todas las columnas de Óscar Domínguez en EL TIEMPO aquí) Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.