AnálisisPresidente electo, Abelardo De La Espriella. Foto: Equipo de Abelardo De La Espriella.EDITOR MESA26.07.2026 22:27 Actualizado: 26.07.2026 22:27

El gobierno que arranca el 7 de agosto tiene para la justicia colombiana un significado adicional: será la primera vez en muchas décadas en la historia del país que un abogado litigante, de esos que conocen las fortalezas y las debilidades de nuestra administración judicial, llega a dirigir los más altos destinos de la República.De allí la fundada expectativa de que el presidente electo, Abelardo De la Espriella, y su designado ministro de Justicia, el también penalista Iván Cancino, tengan un diagnóstico mucho más aterrizado y realista que el que, catálogo de buenas intenciones a un lado, manejaron sus antecesores. Mejor dicho, que su fórmula para enfrentar las cirugías urgentes que requiere el sistema incluya mucho más que las curitas y los pañitos de agua tibia, cuando no la indiferencia o la incapacidad de hacer, que se han visto en varias administraciones.Iván Cancino, designado ministro de Justicia. Foto:Archivo particularMás allá de las críticas, unas fundadas y otras ideologizadas, hacia la JEP, y de los necesarios golpes contra los capos de las grandes empresas criminales del país que tanto provecho sacaron en los años de la ‘paz total’, lo que el colombiano de a pie necesita es recuperar la confianza en que el sistema judicial va a resolver sus disputas de manera justa y eficiente y que va a restablecer sus derechos cuando han sido violentados. LEA TAMBIÉN Esa es una confianza que se viene perdiendo hace décadas –a pesar del cambio de modelo penal en 2005–, y el panorama empeora cuando se miran los datos que alertan sobre un eventual colapso a mediano plazo.El presidente electo de Colombia, De La Espriella, comenzará su gobierno el próximo 7 de agosto. Foto:Jaiver Nieto Álvarez.Las cifras del sistema hablan por sí solas y se requiere de inteligencia, audacia y trabajo entre los diferentes poderes públicos y la sociedad para empezar a enderezar las cargas. LEA TAMBIÉN Basada en estadísticas de la Fiscalía, así está Colombia según los rigurosos análisis de la Corporación Excelencia en la Justicia: en todas sus especialidades, la justicia carga con un rezago en despachos judiciales que en el 2025 llegó a 1 millón 863 mil expedientes (volvimos a los niveles de mora judicial de hace más de una década). Como podría esperarse, la mayoría de procesos que se inician cada año en Colombia corresponde a denuncias penales. Para comienzos de mayo de este 2026 la cifra de delitos llegaba a los 618 mil. Foto:iStockEl año pasado fueron 1,8 millones de supuestos delitos reportados a la Fiscalía, y para comienzos de mayo de este 2026 la cifra llegaba ya a los 618 mil. En teoría, el ente investigador les da trámite (evacúa) 8 de cada diez denuncias que recibe. El lío es que de esas 8 actuaciones, el 80 por ciento corresponde a archivos: van a dormir por años, cuando no para siempre, a la espera de algún dato que permita mover el proceso.La mayoría de esos casos tiene que ver con hurto, precisamente el delito que más golpea a los colombianos en su día a día. LEA TAMBIÉN Recomponer el rumbo del país pasa por los grandes golpes y los 'timonazos' de 180 grados en tratándose de enfrentar al crimen organizado. Pero en medio del incendio con el que el nuevo Presidente recibe tantos frentes no pueden olvidarse las necesidades del ciudadano que sigue acudiendo a la justicia para buscar una respuesta leal y oportuna.JHON TORRESEditor de EL TIEMPOEn X: @JhonTorresET Sigue toda la información de Justicia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.