0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialNo escribió las Meditaciones en el Palacio Imperial de Roma, ni en una plácida biblioteca, sino en un campamento militar, junto al Danubio, entre el barro, el frío y las guerras contra los pueblos germánicos. Allí, por las noches, el hombre más poderoso del mundo, Marco Aurelio, anotaba para sí mismo hacia el 170 d.C., unas reflexiones que nunca pensó publicar. Se repetía que la vida no era cómoda, que había que aceptar los contratiempos con serenidad y que “el arte de vivir se parece más a la lucha que a la danza”. LVCasi dos mil años después, esas palabras han reaparecido donde nadie las esperaba: en las ruedas de prensa de Luis de la Fuente, el entrenador riojano que ha llevado a la selección de España a ganar la Copa del Mundo de fútbol. No es una pose intelectual ni una cita aprendida para parecer culto. El seleccionador español ha encontrado en Marco Aurelio una forma de entender el liderazgo práctico. Lo ha demostrado durante todo el Mundial. Serenidad cuando llegaron las dudas, prudencia cuando llegaron los elogios y una convicción inquebrantable en el trabajo del equipo. Hay una frase de Marco Aurelio que De la Fuente ha repetido varias veces y que resume toda una filosofía de vida: “Lo que es malo para el panal, es malo para la abeja”. Nadie prospera si perjudica a la comunidad de la que forma parte. El individuo solo puede triunfar cuando también lo hace el grupo. Ese principio, formulado hace casi dos mil años, explica mejor que cualquier manual moderno la selección española. Ningún futbolista está por encima del equipo. El talento es imprescindible, pero solo alcanza su verdadero valor cuando se pone al servicio de los demás.El estoicismo tampoco enseña a resignarse. Enseña a prepararse ante la adversidad. Marco Aurelio escribió que “el arte de vivir se parece más a la lucha que a la danza” porque la vida no está coreografiada: obliga a improvisar, a resistir y a levantarse después de cada golpe. La selección de Luis de la Fuente ha transmitido precisamente esa sensación. Ha jugado bien, sí, pero sobre todo ha sabido competir. Ha mantenido la calma en los momentos de mayor presión y ha demostrado que el verdadero carácter aparece cuando el partido deja de salir como estaba previsto.Vivimos rodeados de charlatanes que venden liderazgo, resiliencia o inteligencia emocional como si acabaran de descubrirlos. Sin embargo, Marco Aurelio lo escribió hace casi dos mil años. Luis de la Fuente ha hecho suyo algo que el emperador repite una y otra vez: el éxito no depende del ruido, ni del ego sino del autocontrol, el trabajo compartido y la serenidad para hacer lo correcto incluso cuando todo alrededor invita a hacer lo contrario. Por esto los clásicos siguen siendo clásicos para la vida. Dos mil años después, Marco Aurelio sigue fichando por los mejores equipos. Esta vez, por el de Luis de la Fuente.
Marco Aurelio y De la Fuente, por Emilio del Río
No escribió las Meditaciones en el Palacio Imperial de Roma, ni en una plácida biblioteca, sino en un campamento militar, junto al Danubio, entre el barro, el frío y las guerras contra los pueblos germánicos. Allí, por las noches, el hombre más poderoso del mundo, Marco Aurelio,...











