Fiel a su pasión por dar él mismo las noticias, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado este domingo la exclusiva del bautismo con su nombre de una carretera que parte del sur de Marruecos para adentrarse en el Sáhara Occidental y llegar hasta el puerto de Dajla (Villa Cisneros bajo administración española). De buena mañana (pasado el mediodía en la España peninsular) lanzó un mensaje en su red social, Truth, en el que agradece un “gran honor” que no especifica en su texto, al “muy respetado Mohammed VI, rey de Marruecos”. “Espero con muchas ganas la posibilidad de viajar en toda su longitud esa Gran Autopista algún día, ojalá pronto”, escribió, sobre una infraestructura de 1.055 kilómetros. El mensaje se acompaña de un vídeo con imponentes imágenes aéreas de una autopista en el desierto y una voz en off que recuerda que Marruecos fue el primer país en reconocer la fundación de Estados Unidos, de la que este julio se han cumplido 250 años. También, que, nueve años después, en 1786, ambos países firmaron un “tratado de paz y amistad”, que ”sentó las bases de lo que sigue siendo la relación diplomática ininterrumpida más larga en la historia de los Estados Unidos”. “La autopista Presidente Donald J. Trump es su expresión más concreta y duradera”, añade el vídeo, sobre un proyecto con un coste de “casi mil millones de dólares” (unos 880 millones de euros). La grabación parece, como tal vez no sorprenda viniendo de Trump, un vídeo promocional de los encantos turísticos y económicos de los lugares que atraviesa y el potencial de desarrollo que se le supone a la infraestructura. “La autopista Presidente Donald J. Trump es”, concluye el narrador, “la carretera de la paz para la prosperidad”.Oficialmente conocida hasta ahora como autopista Tiznit (600 kilómetros al sur de Rabat)-Dajla, es un proyecto prácticamente ultimado a lo largo de la pasada década a falta de completar infraestructuras como el gran puente de la circunvalación de El Aaiún, la capital saharaui. El eje de comunicaciones es básico para los planes de desarrollo económico emprendidos por Marruecos en el Sáhara, en particular el nuevo superpuerto Dajla Atlántico, en construcción 30 kilómetros al norte de la antigua Villa Cisneros. La decisión de Marruecos de halagar al presidente de Estados Unidos de esta manera parece haber sido tomada a la luz de las lecciones aprendidas del año y medio que lleva Trump de vuelta en el poder. En ese tiempo, el republicano ha dado rienda suelta a una manía sin precedentes por poner su nombre a todo: desde el aeropuerto de Palm Beach (Florida) a una nueva generación de buques de guerra; el Instituto Estadounidense para la Paz, laboratorio de análisis creado por el Congreso y dedicado al estudio y la resolución de conflictos, o el gran templo de la música de Washington, el Kennedy Center. En este último caso, un juez federal ordenó el mes pasado que se retiraran las letras de “Donald J. Trump” de la fachada del edificio a orillas del río Potmoac.Soberanía sobre el territorioEn los últimos días de su primer mandato, Trump reconoció en 2020 en nombre de Estados Unidos la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, una decisión que propulsó las reivindicaciones diplomáticas de Rabat frente a sus principales aliados. Los gobiernos de España (2022), Francia (2024) y Reino Unido (2025) han acabado reconociendo uno tras otros el plan de autonomía impulsado por Marruecos como la solución más factible para conflicto regional sobre el territorio, disputado por el Frente Polisario con apoyo de Argelia como un Estado independiente tras un referéndum de autodeterminación.El Gobierno del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu también trató de halagar a Trump durante su primer mandato presidencial. Tras el reconocimiento de Jerusalén como “capital indivisible” del Estado de Israel, el Ejecutivo israelí anunció que iba a dedicar a Trump la última estación de la nueva línea de alta velocidad entre Tel Aviv y Jerusalén, situada cerca del Muro de las Lamentaciones. La obra nunca se llevó a cabo. Poco después, Netanyahu anunció la construcción de nuevo asentamiento en los Altos del Golán (meseta siria ocupada por Israel desde 1967), que se denominaría Trump Heights (Altos de Trump) en honor al presidente de EE UU, que acababa de reconocer las soberanía israelí sobre el Golán en contra del criterio de la comunidad internacional. Años más tarde, el cartel que anunciaba el nuevo asentamiento como si se tratara de una urbanización de lujo estadounidense yacía sobre el polvo.
Marruecos dedica a Trump la nueva autopista de un millar de kilómetros que enlaza con el Sáhara
El presidente de EE UU se anticipa a la difusión de la noticia en Rabat al agradecer a Mohamed VI en su red social que haya rebautizado con su nombre la carretera










