Hace unos meses arrancó la tendencia ‘2026 es el nuevo 2016′, que invitaba a revivir la estética y las experiencias de entonces (como si hubiese sido hace un siglo y no hace solo una década), con fotos pixeladas, los primeros filtros y la música que se estrenó ese año. Coincidentemente, 2016 fue el año en que nació Invasores GYE, una banda de soft rock formada por músicos de la Universidad Católica formada por Andrés Decker (bajo), Marcelo Hinostroza (guitarra), Sebastián Salinas (piano) y Diego Chiang (voz), quien luego tomaría el camino del solista con el nombre artístico de Dicapo. Y sí, está confirmado, Invasores acaba de volver, nos dice Dicapo, quien musicalmente no está falto de proyectos. Abrió el concierto de Ed Sheeran en Quito en mayo (salió de allí con una guitarra firmada), fue Danny Zuko en Grease, presentado en el Teatro Sánchez Aguilar en junio, el jueves pasado estrenó el tema Yo te elijo con la cantante Yilda Banchón. Y ya que estamos en las fiestas julianas, se decidió a cantar pasillos con su papá, el médico, productor musical y cantante Eddie Chiang (tienen que oírlos cantar Ángel de luz y Romance de mi destino). Publicidad“Desde el año pasado, sacando mi disco Este soy yo, empecé a tomar decisiones desde lo interno sobre las canciones y la ejecución de lo que pudiese demostrar de dónde vengo o qué me identifica, y mucho de eso ha sido el tener esta conexión con la música nacional”, explica Dicapo. “Mi papá nos enseñó a cantar con boleros y con pasillos a mí y a mis hermanos desde muy pequeños. Nos incluía en sus shows, en sus armados, porque mi papá es pediatra y era cantante. Y nos invitaba a mí y a mis hermanos a cantar”, recuerda. “Yo crecí con la música nacional y, sobre todo, con el pasillo, muy de cerca”.Su deseo era hacer este proyecto familiar por el Día del Padre, y así grabaron una sesión de música nacional de algo que para ellos resulta natural. “Uno de sus libros favoritos es Juan Salvador Gaviota, y allí la gaviota más sabia se llama Chiang; es la que le da los primeros consejos para volar al protagonista. Mi papá es esta figura de muchísima sabiduría, más que autoridad, es una fuente consistente y constante de información que sana; siento que desde la enseñanza y desde su lugar de ser papá y de su profesión siempre busca la manera de curar a las personas (...) es mi referente”. Los Chiang tienen raíces chinas; sus abuelos emigraron de Guangzhou (Cantón) a Guayaquil hace un siglo. Dicapo visitó ese país con su familia en 2012 y fueron invitados a una feria de emprendedores ecuatoriano-china a cantar música nacional y también en mandarín. “Por eso, cuando llega cualquier otro viaje para mí está todo bien, porque esas 36 horas de vuelo me curtieron un poco”, ríe. PublicidadPublicidadViviendo el sueño ecuatorianoEn las fotos del concierto con Ed Sheeran Dicapo aparece con gafas, con kilt y con una camiseta que dice: ‘I am the ecuadorian dream’. Artistas e influencers, en especial extranjeros radicados en el país, se han identificado con esa frase. “Yo sabía que hay muchas marcas nacionales que están haciendo un trabajo increíble y por qué no utilizarlas en una ocasión tan especial”. Esa prenda en específico es de la marca quiteña Liebre Clothing (@liebre_clothing). “Alguna vez escribí qué significaba el sueño ecuatoriano para mí y presumo que para muchos: es poder vivir de lo que uno ama hacer. Siento que históricamente al ecuatoriano se lo conoce por su fortaleza, por esta decisión de no rendirse frente a la adversidad y luchar por ese sueño; incluso involucra el hecho de migrar y hacer patria en otro lado”. Lo dice desde su lugar como artista, cree que el ecuatoriano está viviendo un gran momento. Y lo explica. “Sentirse orgulloso de ser ecuatoriano y demostrarlo no solo con la bandera o en el Mundial –me fascina el fútbol y que sea una razón para unificarnos–, pero también que tengamos la visión de que sí podemos vivir de lo que amamos hacer”, insiste. “En mi caso, sé que lo digo de una situación de trabajo y de mucho esfuerzo, pero también desde el privilegio (de ser músico), y me encantaría que todos los ecuatorianos tengan la misma oportunidad”. ¿Y cuál es el sueño del artista ecuatoriano? “El ideal sería no tener que dejar su patria para llegar más lejos”, asevera, “porque en estos dos últimos años, por fenómenos virales, la música ecuatoriana se ha visto mucho más expuesta y es algo grandioso para nosotros ser parte, pero creo que durante mucho tiempo el artista ha tenido que salir de Ecuador para que la gente reconozca ‘esa chica o ese chico está haciendo las cosas afuera, entonces vamos a escucharlo’, pero primero tiene un impacto internacional antes de ser fuerte para los nuestros. El sueño del artista ecuatoriano va mucho más allá, es influir en el cambio cultural, que podamos consumir más lo nuestro, que tenemos el potencial más que necesario para trascender en la cultura latinoamericana”.En 2022, Dicapo vivió en Madrid, hogar de su disquera y también de su hija. “Yo fui con ese deber: que lo que yo haga sea un peldaño para la industria ecuatoriana o para los artistas de nuestro país. Cuando estuve afuera la gente decía: ‘No hemos escuchado mucho de Ecuador’. Lo último que alguien me dijo fue: ‘Tranzas’. Alguien más dijo: ‘Julio Jaramillo’. Me di a la tarea de generar algún tipo de movimiento o cambio para que de aquí a diez años la oportunidad para los artistas sea diferente”.Para que nos vean tal como somos, propone cambiar el discurso. “No hay que pensar que Ecuador es una patria pequeña, que no hay oportunidades. Hay que apoyar al artista, no solamente por ser ecuatoriano, sino porque las cosas están bien hechas y hay muchísimo potencial. Si no, dejamos de proponer y de hacer ofertas, de generar conciertos, de subir contenidos, de colaborar con otros artistas”. No es simplemente organizar un evento en apoyo al talento nacional. “Es un movimiento, una actitud, una decisión, una planificación de hacer algo por nuestro país”. PublicidadConociendo a Ed Sheeran: una energía gigantescaDicapo fue a ese concierto en Quito con una guitarra que vendió hace años y recuperó temporalmente solo para ver si conseguía un autógrafo. Según dijo en una entrevista anterior con EL UNIVERSO, no quería quedársela, solo marcar el instrumento en el que compuso canciones y que lo acompañó a conciertos, una Little Martin Ed Sheeran X Signature Edition. Consiguió su propósito. “Era la primera vez que viajaba a otra ciudad con la mayoría de mi equipo, los músicos, mi hermano que es mi mánager; cuando llega la oportunidad, la productora y gestora cultural Belén Sánchez logra hacer contacto con alguien del equipo de Sheeran y le escribe para saber si es posible tener un tipo de meet&greet después del concierto. Y después de mi prueba de sonido me enseña un e-mail de que íbamos a tener quince minutos con él después de que yo cantase. No lo podía creer”.Cuenta que conocer al irlandés fue acercarse a una energía “gigantesca, superbuena, sencilla”. “Tener ese tiempo con él, con la guitarra con la que toqué tantas veces, donde me aprendí canciones, donde compuse, lo hizo mucho más especial. Que haya podido compartir dos, tres palabras con él, para mí es suficiente”.Cantante, actor y otra vez vocalista de InvasoresDicapo canta y compone; sus álbumes son Travolta (2022), el EP Marioneta y Este soy yo (2025); entre sus sencillos destacan La última vez, Tiempo sin verte, No eres tú, Polaroid, Mis heridas y recientemente, Estás ready con la cantante Doblanco. Diego es actor. ¿Es un reto aparte? “No sé si es un desafío, la verdad. Creo que a la actuación siempre le he tenido un respeto máximo, la veo con mucha más admiración; a la música desde muy temprano la he tenido cerca y la he podido disfrutar con mi familia, existe cierta naturalidad. Pero la expresión corporal y escénica vino junto a eso, el cine es con algo con lo que conecté mucho”, así como el teatro musical. Pero también están los videoclips, aunque sienta que estos ya no tienen la misma fuerza de antes. “Siempre que tengo una nueva oportunidad de actuar, trato de ir con la mayor responsabilidad posible y disfrutarlo”.Diego también es el papá de Nina; de hecho, se convirtió en padre estando en España, lejos de su familia de origen; eran dos jóvenes resolviendo todo de la vida de la pequeña. Allí descubrió la presión del instinto proveedor, en un tiempo en el que también quería salir a flote profesionalmente, pero con el tiempo entendió que la paternidad es mucho más que eso. “Desde hace dos años tengo la fortuna de que mi hija esté conmigo y puedo vivir esta experiencia junto a mi papá, a mi hermano y a mi familia. Con la mamá estamos en una misma página de cómo queremos criarla, y tener esa comunicación constante también me enseña que no solamente son mis decisiones, sino las de la familia”. En la mira de Dicapo y su equipo está la proyección internacional, con miras a un Grammy Latino, porque hay que apuntar en grande. “Vamos a estar en Colombia en los siguientes meses, vamos a seguir con la gira acústica por Machala, Manta y Guayaquil, esperando adjuntar Santo Domingo, Loja y otras ciudades más”, enlista con entusiasmo. “Voy a tener colaboraciones internacionales porque también va a pasar”. Y aprovecha para hacer el anuncio de su retorno con aquel grupo con el que empezó, Invasores. “Habíamos tenido esta banda siendo estudiantes de música. Nos separamos por un tiempo, yo seguí con mi carrera de solista y ahora nos sentamos a volver a hacer música y vamos a celebrar también los 10 años de la banda. Entonces, les estamos dando este regalo a los fanes para que lo puedan disfrutar”. Es un proyecto rock pop alternativo, que tiene influencias del jazz rock de los 70 y 80. “Va ser una banda grande, no solo de cuatro personas, sino con vientos y coros, muy parecida a bandas como Earth, Wind and Fire o los Doobie Brothers en su tiempo, porque las referencias que tenemos son de esas décadas”. Invasores ya estuvieron invitados al concierto de Dicapo en 2025 en el Teatro Sánchez Aguilar, y el público recibió la promesa de que se reunirían. Ahora está a punto de cumplirse. (E)