La pillamos en un viaje expr�s a Madrid y ara�amos una hora en su agenda para vernos en la tienda de Serrano. "Cuando estoy aqu� me van colando reuniones y es una locura", dice mientras hace un barrido r�pido con la vista por el local. Flabelus cumple seis a�os este mes y Beatriz de los Mozos (35), su fundadora, no ha querido pasar por alto el aniversario. Motivos para celebrar, sobran.Sus venecianas se han comido el mundo por los pies. Fen�meno planetario, viral, global, como lo queramos etiquetar, el caso es que sus creaciones se lucen en Nueva York, Manila, M�xico DF, Tokio, Londres, Estambul y Par�s, entre otros muchos rincones. Llega tarde a la cita, los timings de la peluquer�a le han jugado una mala pasada, se excusa con una t�mida sonrisa, pero la conversaci�n fluye enseguida. "Me lo pasaba mucho mejor al principio, cuando todo era nuevo, el proyecto estaba por hacer y yo llegaba a todo", suelta con naturalidad.Modelos de Flabelus expuestos en la tienda del barrio de Salamanca.JOS� MAR�A PRESASLas cifras y la histoira del �xitoDesde hace tres a�os, Beatriz reside en M�xico por motivos profesionales de su marido. Desde all� lleva las riendas de su marca que, por saber la envergadura de lo tenemos entre manos, en 2025 factur� 36 millones y en 2026 espera alcanzar los 70. S�, 7-0. "Los objetivos los marco yo y soy muy ambiciosa", confiesa sin ruborizarse. El cambio horario no le ocasiona grandes problemas; casi le ayuda a organizarse mejor. "A partir de las 11 de la ma�ana tengo todo el d�a para trabajar a mi aire". De desconectar, ni hablamos, porque esa sigue siendo la asignatura pendiente de esta emprendedora que prev� abrir 25 tiendas antes de que acabe el a�o y alcanzar as� las 70 en todo el mundo. "Somos un equipo multidisciplinar que este a�o alcanzar� las 400 personas. Estamos en 20 pa�ses". �V�rtigo? "Ninguno".El �xito lleg� pronto a Flabelus. Podr�a decirse que demasiado. "Todos los a�os hemos multiplicado por dos e incluso por tres los resultados", cuenta como si fuera lo m�s habitual. En un mundo globalizado y empachado de marcas, hacerse hueco no pintaba a priori como un reto sencillo. Nos remontamos a Londres, ciudad en la que se gest� la idea de montar un negocio. Licenciada en Derecho, su idilio con las leyes dur� poco y cuando le surgi� una oportunidad en una empresa de inteligencia artificial puso rumbo a la urbe del T�mesis. Entr� en el departamento de ventas, algo que jug� a su favor cuando inici� la aventura en solitario. "Un d�a le coment� a mis amigas Flaminia y Lucrecia que quer�a crear una marca de venecianas en Espa�a". Se hab�a comprado un par en un viaje a la ciudad italiana y vio un nicho de mercado. "No me las quitaba y la gente me preguntaba mucho por ellas". La �nica pega que ve�a es que eran demasiado planas y su espalda se resent�a. Fue la excusa para lanzarse... y crear algo diferente a lo que ya exist�a. "Cuando contact� con un fabricante italiano para saber si se podr�a modificar el modelo original no le sent� nada bien", recuerda entre risas. En Alicante encontr� otro feedback. Sus amigas no se sumaron al proyecto finalmente aunque de aquellas conversaciones sali� el nombre, que lo componen las tres primeras s�labas de Flaminia, Beatriz y Lucrecia.Rinc�n de la tienda de Serrano, con un sill�n de terciopelo para que las clientas se prueben modelos.JOS� MAR�A PRESASPero lleg� el Covid y el arranque de la aventura se complic�. Solo un poco, porque en perseverancia y constancia nadie gana a esta vallisoletana de armas tomar. "Ten�a que lanzar la primera colecci�n. Estaba todo en el taller ya". Era arriesgado, pero eso tambi�n era parte del gui�n. "Cuando me dicen que no a algo, es cuando m�s lo quiero y lo peleo", reconoce. Hubo que tomar muchas decisiones en poco tiempo. "Entonces no hab�a ni business plan ni nada. Hac�amos n�meros y no sal�an", pero su cabeza se mov�a en otros par�metros. "Yo solo quer�a saber si mis zapatos gustaban". Y parece que dio en el clavo.Pendiente de todoLa intuici�n ha escrito muchos cap�tulos de la marca, donde los tiempos llevan otro ritmo. Seis a�os y un crecimiento de v�rtigo implican mucha prueba y error, saber reaccionar con agilidad, leer bien el mercado y, sobre todo, al cliente nuevo y al que ya se enganch� a la marca. "Ahora noto que estoy mucho m�s lejos del terreno. Estoy muy en contacto con mi equipo directo -siete mujeres y un hombre-, pero no puedo prestar la atenci�n que me gusta a todo el personal". Ya no hay tiempo de estar dos d�as en una tienda reci�n inaugurada viendo el rodaje de esas primeras jornadas. "Si estoy ah�, dejo de hacer otras 80 cosas".La l�nea de ropa de la marca, rodeada de venecianas en la tienda de Serrano.JOS� MAR�A PRESASVolvemos a ese todo, a ese querer estar pendiente de cada detalle, algo que hace tiempo tuvo que asumir que ya no era viable. "He tenido que aprender a delegar". Ha costado, pero avanza cada d�a. "Ahora con suerte te contesto un WhatsApp a los diez d�as". Al tiempo que las ventas aumentaban, los departamentos en la empresa crec�an: retail, expansi�n, m�rketing, comunicaci�n... "Ahora estoy muy centrada en la parte de expansi�n, apertura de nuevo mercado, monitorizaci�n de la parte financiera... A gran escala tambi�n llevo la direcci�n de todos los equipos". Toma aire y sigue: "Todo pasa por m�, hasta el copy de Instagram", asegura. La forma de comunicar la marca dentro y fuera de la casa lleva su firma y en ello ha radicado buena parte del �xito.Flabelus tiene detr�s "mucha estrategia". Ya hay business plan para dar y tomar, aunque Beatriz sabe que la moda es caprichosa. "No sabes por qu� una marca funciona y otra no. Es como las colecciones; las hay que crees que van a encantar y luego no se venden". Pese a todo, ella tiene claro d�nde est� y d�nde proyecta su futuro. Se le han acercado grupos de inversi�n, a los que su aire juvenil y afable -"con 25 casi me ped�an el carn� para entrar en una discoteca"- les ha ocultado esa otra cara de empresaria lista como el hambre, r�pida de cabeza y con todos los n�meros bien armados en el Excel... y en la mente. "Este es un mundo de hombres y hay que educar mucho a�n". Ante el trato paternalista, se revuelve. "Me gusta demostrar de lo que soy capaz con hechos... Al final, se acaban callando".Varios modelos de la colaboraci�n con Juan Avellaneda.JOS� MAR�A PRESASDe tiendas y artesan�aEntran en la tienda de Serrano las primeras clientas de la jornada. Dos dependientas las reciben algo cortadas al tener a la jefa a dos metros. "Ellas son la imagen de tu marca", asegura. Las que lidian con lo bueno del trato con el p�blico, pero tambi�n con la impertinencia, y esa gesti�n es clave. "Trato igual el perfil de tienda que el de oficina y en ambos casos hay opciones de crecer en la empresa. Los equipos tienen que estar motivados". Se cuestiona constantemente y eso hace que del error saque generalmente algo positivo: "Siempre hay cosas que mejorar".La �ltima tienda la han abierto en Bogot�. "Queremos estar en todos los pa�ses de Latinoam�rica". �La que m�s vende del mundo? Saca el m�vil y hace la cuenta: "La de la calle Hermosilla de Madrid. Dos mil pares al mes". Mary Jane representa el modelo estrella, seguido por el slipper, pero cuando uno entra en el universo Flabelus las opciones se multiplican por mil. Ya han sacado su propia l�nea de ropa, otra pata del negocio que van a potenciar. En el dise�o se mete lo suyo, aunque "tengo un equipo que lleva la batuta".El proceso de producci�n de sus venecianas es artesanal. "Es como el de una alpargata, la suela va cosida a mano�", explica ense�ando uno de sus modelos -por supuesto, lleva unas puestas-. Eso s�, las flabelus se lucen en invierno y en verano. "Lo que var�a seg�n la temporada es el tejido, porque la suela a�sla del fr�o". Desde el inicio quiso que la producci�n se hiciera en Espa�a. Y ah� sigue, en Alicante. "Ahora fabricamos 3.000 flabelus al d�a". La idea, cuenta, es cerrar el a�o con dos millones de pares fabricados. Este era uno de los pilares de la empresa, poner en valor ese saber hacer de los artesanos zapateros. "Creo que hay que aportar con lo que haces. No concibo una empresa que solo sea facturaci�n".