Tablero globalEl l�der de la oposici�n israel� est� abordando algunos de los asuntos pol�ticos m�s controvertidos del pa�sWilliam A. GalstonActualizado Domingo,
julio
00:04Audio generado con IAGadi Eisenkot, que goza de mayor popularidad que cualquier otro l�der de la oposici�n israel�, podr�a ser el hombre capaz de acabar con el f�rreo control que Benjamin Netanyahu ejerce sobre la pol�tica de su pa�s. Hijo de inmigrantes marroqu�es, Eisenkot ascendi� gracias a un desempe�o sobresaliente en todos los niveles hasta convertirse en jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel. La p�rdida de un hijo y dos sobrinos en el conflicto de Gaza le ha granjeado la simpat�a de una poblaci�n afligida y devastada.Si bien Eisenkot no es un novato en pol�tica, tampoco es un pol�tico de carrera. No es refinado, ni mucho menos sofisticado; transmite una autenticidad cruda y seguridad en s� mismo. Aunque la pol�tica en Israel est� al menos tan polarizada como la de Estados Unidos, no ha demonizado al bando contrario y, en general, ha evitado los ataques personales. No ataca frontalmente el consenso nacional en materia de pol�tica de seguridad, sino que se centra en cuestiones internas en las que el Gobierno actual est� desalineado con la mayor�a de los israel�es. Puede que tenga �xito donde los anteriores oponentes de Netanyahu fracasaron, al permitir que los votantes indecisos ajusten sus preferencias sin obligarlos a reconocer que se equivocaron en elecciones anteriores.Eisenkot se ha abstenido en gran medida de trazar l�neas rojas o hacer promesas que lo acorralen si la oposici�n gana las elecciones. En cambio, ha establecido una serie de principios para considerar aceptables a sus socios de coalici�n: deben reconocer a Israel como el Estado-naci�n del pueblo jud�o, aceptar los principios de la Declaraci�n de Independencia de Israel y respaldar la obligaci�n de servir al pa�s, ya sea en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) o en el Servicio Nacional civil. Todo lo dem�s es negociable.Si bien estos principios son generales, abordan claramente algunos de los temas m�s controvertidos de la pol�tica israel�. El primero establece el umbral para la participaci�n de los partidos �rabes en un nuevo gobierno, una posibilidad que Eisenkot se ha negado repetidamente a descartar. El segundo subraya la igualdad de todos los ciudadanos israel�es, independientemente de su origen �tnico, y promete un trato justo para todos los grupos minoritarios. El tercero deja claro a todos los israel�es que ning�n grupo gozar� de exenciones sistem�ticas del servicio al Estado.Este �ltimo principio toma partido en uno de los temas m�s pol�micos de la pol�tica israel�: la negativa generalizada de los l�deres hared�es, o ultraortodoxos, a que sus j�venes sean reclutados para el servicio militar obligatorio. En los �ltimos tres a�os, muchos israel�es menores de 40 a�os han cumplido m�ltiples per�odos de servicio, lo que ha trastocado su vida familiar y laboral, adem�s de poner en riesgo sus vidas. Los l�deres de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han advertido sobre una inminente escasez de personal. En estas circunstancias, incluso los israel�es que aceptaron a rega�adientes las exenciones del servicio militar para los hombres hared�es consideran ahora esta pol�tica moralmente intolerable. La exigencia de los l�deres hared�es de subsidios cada vez mayores para escuelas y servicios sociales intensifica el resentimiento que muchos israel�es sienten.Al igual que en Estados Unidos, el estatus del �Estado profundo� es otro tema muy controvertido. Ante la ausencia de una Constituci�n formal, Israel ha construido un sistema informal de controles y equilibrios: el poder judicial, las fuerzas armadas, los servicios de inteligencia y la prensa. Durante las �ltimas semanas de la actual sesi�n del Knesset, el Gobierno de Netanyahu intensific� su ataque contra estas instituciones con una nueva legislaci�n que reduce el poder del fiscal general (nombrado por un comit� independiente y que no rinde cuentas ante los pol�ticos electos) y crea un nuevo organismo para regular la prensa. Adem�s, el Gobierno ha buscado congraciarse con su base hared� reforzando la exenci�n del servicio militar obligatorio, reconociendo formalmente el estudio de la Tor� como un valor fundamental del Estado, aumentando la separaci�n de sexos en la educaci�n y restaurando el monopolio del rabinato sobre la certificaci�n de alimentos kosher.Seg�n observadores veteranos de la pol�tica israel�, Netanyahu comprende que estas pol�ticas son impopulares. Ha permitido que sigan adelante porque no espera obtener la mayor�a en las elecciones previstas para finales de octubre. En cambio, est� haciendo todo lo posible para movilizar a sus seguidores y evitar que los partidos de la oposici�n consigan la mayor�a absoluta del voto jud�o, oblig�ndolos a buscar el apoyo de un partido �rabe o a aceptar otra ronda de elecciones. Tras el ataque de Hamas contra Israel y el conflicto subsiguiente, una repetici�n de la coalici�n con un partido �rabe moderado que tuvo lugar en 2021 podr�a generar protestas callejeras generalizadas y dividir a la oposici�n.Las similitudes estructurales entre la pol�tica israel� y la estadounidense son sorprendentes. Ambos pa�ses experimentan un resentimiento populista contra las �lites y un ataque al poder f�ctico en nombre del poder ilimitado de una estrecha mayor�a. En ambos pa�ses, los votantes profundamente religiosos constituyen un bloque clave dentro de la base nacionalista conservadora. En ambos, los l�deres del gobierno nacionalista conservador suscitan una lealtad ferviente y un profundo rechazo. Finalmente, en ambos casos, las elecciones de este oto�o ser�n de vital importancia, ya sea para consolidar el rumbo actual o para iniciar el proceso de definir una nueva direcci�n para el pa�s.Contenido con licencia de The Wall Street Journal. William A. Galston escribe la columna semanal �Pol�tica e Ideas� en The Wall Street Journal. Es titular de la C�tedra Ezra K. Zilkha en el Programa de Estudios de Gobernanza de la Brookings Institution, donde ejerce como investigador s�nior. Traducido del ingl�s por Leyre Iglesias













