El técnico es todo. Desde luego, sin buenos jugadores no hay éxito posible. Pero sin un entrenador inteligente y sereno ya podríamos tener a Messi, Pelé y Maradona y perderíamos igual. Cuando la cabeza anda bien, anda bien todo el cuerpo. Sería interesante que lo asumieran algunos presidentes de federaciones. El técnico es todo, sí. La sentencia acaba de tallarse en piedra una vez más tras la aún fresca Copa del Mundo celebrada en América del Norte. La figura cumbre de la España campeona no fue el centrodelantero ni el volante creativo, sino un señor calvo de 65 años siempre de impecable saco azul, polera blanca, anteojos y prolija barba blanca. Es Luis de la Fuente, formador y guía desde cero de esta Roja que bordó la segunda estrella en la camiseta española.Ha sido una faena fenomenal la suya. Campeón mundial con un correcto grupo de futbolistas. Nadie podrá decir que tocó el cielo gracias a una camada excepcional. La única luminaria que llevaba no iluminó: Lamine Yamal. Y Pedri fue más suplente que titular. No resultó un problema, el conjunto llevó adelante la empresa y levantó el trofeo. No guarda relación con la España coronada en 2010, que contaba con Xavi, el más grande futbolista español de siempre; Iniesta, un tocador exquisito; David Villa, goleadorazo; Busquets, un reloj incluso superior al actual Rodri; defensas inolvidables como Puyol, Piqué, Sergio Ramos. Aquella era una constelación.Se dio el lujo De la Fuente de abrazar esa gloria jugando sin 9 y sin 10. Inventó de 9 a Mikel Oyarzabal, un cerebral mediapunta o volante ofensivo que no vive en el área, la visita. Y de 10 recurrió al discreto Álex Baena. Le alcanzó porque a todos los hace funcionar el colectivo. En la España de De la Fuente, si estás dentro del sistema, el sistema te protege. El estilo está claro: cuidar siempre la pelota como un padre cuida el pan de sus hijos, hacerla circular con criterio hasta que aparezca el momento y el claro adecuados para lastimar al adversario. Y cuando se la pierde, presionar bien alto para recuperarla lo más lejos del área propia y lo más cerca de la rival. Y ayudar a los de adelante atacando con los laterales, que para eso son ideales Pedro Porro y Cucurella. No busquemos en el campeón insondables misterios tácticos, no los hay. Todo es tan sencillo como sencillo es De la Fuente, que parece un gerente de una compañía de seguros, pero que tiene clarísimo el estilo y lo enseña clarísimo a sus dirigidos. Otro aspecto habla bien de él: se lleva de perlas con su tropa. Lo quieren. Tanto que tres seleccionados -Marc Cucurella, Álex Baena y Borja Iglesias- prometieron que si eran campeones, se tatuarían la cara del DT. Y lo harán.PublicidadEstos tópicos confirman tres ítems clave en un conductor exitoso: 1) el equipo por encima de las individualidades, 2) la armonía entre el técnico y el grupo humano, 3) la pelota como elemento central de cualquier táctica.Pocas balas se le fueron desviadas a Luis de la Fuente, el magnífico artesano de esta España campeona del mundo. Una: la de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Cayó en la final 2-1 ante Brasil en tiempo extra y fue medalla de plata. Otra, la Liga de Naciones de Europa 2025; igualaron a 2 con Portugal también en el choque decisivo y perdieron por penales. Fuera de eso, hizo blanco en casi todo lo que disputó: campeón europeo sub-19 (Grecia 2015), ganador de los Juegos Mediterráneos (España 2018), campeón europeo sub-21 (Italia 2019) y los tres títulos de mayores: Liga de Naciones (Holanda 2023), Eurocopa (Alemania 2024) y Mundial (EE. UU. 2026). Llegó a ocho finales, ganó seis y pegó en el palo en dos. Descomunal es poco.“¿Y de dónde salió este tío…?”, preguntan muchos ahora que alcanzó el laurel máximo. Del Athletic de Bilbao, donde jugó nueve temporadas, más cuatro en el Sevilla y una en Segunda B con el Alavés. “Era un lateral izquierdo que subía seguido y tiraba buenos centros”, describe Ramón Martínez, patriarca de los directores deportivos españoles. Malo no sería porque reunió 426 partidos como futbolista.PublicidadPublicidadEn 2011 dirigió tres meses al Alavés en Segunda B y lo despidieron. Estuvo año y medio desempleado y mediante un aviso en el periódico se enteró de que la Federación Española buscaba entrenadores para el fútbol base. Llamó a otro ex del Athletic de Bilbao, su amigo Iñaki Sáez, seleccionador de España en mayores y juveniles, quien lo recomendó, y en 2013 lo contrataron por tres meses. Comenzó así un largo recorrido, haciendo toda la escalera desde el peldaño más bajo. Por entonces lideraba la federación la llamada “Hermandad vasca”. Era presidente el exjugador vasco Ángel María Villar, con el que España logró todos sus triunfos anteriores y quien formó la estructura de nuevos y exitosos entrenadores españoles. Tras el Mundial 2022 y la salida de Luis Enrique, le dieron a De la Fuente la mayor. Y metió el triplete más extraordinario del fútbol español en su historia.“Lo conocí bastante en el Europeo Sub-21 que ganó España en 2019. Es un hombre humilde, buena persona, abierto, generoso, que sabe relacionarse con los jugadores”, nos ilustra Diego Torres, redactor del diario El País de Madrid.El técnico es todo. Nadie sabía el éxito monumental que tendría De la Fuente. Pero entre los estrategas más conocidos puede intuirse quiénes obtendrán mejor desempeño. El viernes fue presentado Jürgen Klopp como nuevo adiestrador de Alemania. Ya podemos augurar que le irá bien, al menos superará los de los tres mundiales últimos. Lo garantiza su trayectoria, su estilo de juego, el don para conformar vestuarios positivos, ganadores. Debería acontecer una situación extraña para que la selección alemana no mejore con él. Hay individuos que aseguran suceso. Otro es Lionel Scaloni. Por eso, en Argentina le imploran que siga en el cargo. El técnico de Cabo Verde, Pedro Leitão Brito, debe ser un sujeto interesante viendo desempeñarse a esa selección africana. Los jugadores luchaban como leones y trataban bien la pelota. Les tocó enfrentar a tres campeones del mundo, igualaron con España y Uruguay y llevaron a Argentina al alargue y casi hasta el infarto generalizado. Ståle Solbakken, el comandante de Noruega, que eliminó a Brasil jugándole sin miedo. Néstor Lorenzo, que conformó una Colombia muy seria y competitiva. Murat Yakin, suizo de origen turco que guio a la muy buena selección suiza.Quienes fallaron feo fueron Carlo Ancelotti en Brasil, Ronald Koeman en Holanda, Thomas Tuchel en Inglaterra (sobre todo cuando decidió cambios defensivos ante Argentina), Marcelo Bielsa en Uruguay (aunque con pobre plantel) y, fundamentalmente, Roberto Martínez en Portugal, una selección con media docena de grandes talentos jóvenes, supeditados a jugar para un inmóvil Cristiano Ronaldo. De Sebastián Beccacece hemos discurrido harto. Tenía poco material desde el medio hacia adelante, aunque tampoco ideó variantes para disimular con tácticas las carencias individuales. Su propio discurso altisonante (que no era descabellado pensar en un Ecuador campeón del mundo) se le convirtió en bumerán.Que el técnico es todo puede asegurarlo Francia. Didier Deschamps cerró mal su ciclo en Francia disponiendo de las mejores cartas ofensivas del torneo. Con Mbappé, Dembélé, Doué, Barcola, Cherki, Olise, todos jugadores de cien millones de dólares, jóvenes, hábiles, con gol, se quedó empantanado en semifinales. El próximo curso de selecciones comenzará con la Copa América 2028. El que acierte con el director técnico tendrá las mejores chances. (O)
El técnico es todo
Nadie sabía el éxito monumental que tendría Luis de la Fuente. Pero entre los estrategas más conocidos puede intuirse quiénes obtendrán mejor desempeño.










