Fue una declaración de principios. Luis Cordero recuerda aquel primer encuentro con José Antonio Kast, durante su primera campaña presidencial, en 2017. Ocurrió en un ciclo organizado por la Sofofa y la UDP, en el que los candidatos presentaban sus programas de gobierno. Invitado como moderador junto a Isabel Aninat, el abogado recuerda con nitidez las palabras de Kast: “Yo soy de derecha de verdad. No soy ambiguo”. Entre los líderes que admiraba no citó nuevas figuras, sino a Margaret Thatcher. Cordero reconoció en su discurso el regreso del proyecto histórico delineado por Jaime Guzmán:—Tengo la impresión de que lo que había ahí era una reivindicación del corazón del gremialismo y de la identidad original de la Constitución del 80. Por eso soy de los que creen que, en rigor, el arribo de Kast a la Presidencia es el arribo del gremialismo de los años 70 y 80 en Chile.A casi cinco meses de dejar el gobierno, el exministro de Seguridad del gobierno de Gabriel Boric analiza la figura del Presidente Kast. Mientras buena parte de la izquierda hoy en la oposición, desde el Partido Comunista hasta el Frente Amplio, asocia al mandatario con figuras de la ultraderecha internacional, Cordero toma distancia.Con su habitual elocuencia, el abogado sostiene que este debate exige cuidado y que conviene evitar las asociaciones con referentes extranjeros.—En algún sentido, esta es la legitimación electoral del gremialismo. Entenderlo de esa manera permite comprender mejor nuestros debates y no confundirnos importando una discusión como si se tratara de Orbán o de Vox en España. Las claves del debate político, de las políticas públicas y del debate constitucional se entienden mejor a partir de eso. Tiene más que ver con Chacarillas que con Hungría.Coincido con el exembajador Juan Gabriel Valdés: no veo indicios de ataques contra las instituciones por parte de esta administración.¿Qué distingue a Kast de lo que hoy se conoce como ultraderecha?Probablemente, en su tránsito electoral, buscó identificarse con ese mundo, sobre todo en los circuitos internacionales. Pero creo que su gobierno representa más bien la trayectoria local del gremialismo. Ese modelo político, constitucional y económico es el discurso de Chacarillas: la reivindicación de la modernización está en el centro de los documentos posteriores al golpe, en la agenda de reforma económica y social, en la representación constitucional, y Kast lo reivindica.Luis Cordero piensa que “la discusión sobre la ultraderecha es relevante, porque esas fuerzas atacan las instituciones, las deslegitiman y descalifican su función. De esa deslegitimación se derivan sus discursos de sustitución autoritaria. Coincido con el exembajador Juan Gabriel Valdés: no veo indicios de ataques contra las instituciones por parte de esta administración”.Y agrega:—Este gobierno, pese a algunas posiciones de sus integrantes, está comprendiendo el pragmatismo que exige gobernar. También entiende que la sociedad chilena valora mucho la autonomía. Hay determinados temas valóricos que no tiene sentido plantear públicamente, porque la sociedad puede entenderlos como una regresión. Este gobierno reivindica el gremialismo histórico, pero en un contexto en el que el Chile de hoy no es aquel sobre el cual se construyó el gremialismo.23-07-2026