La relación con la institucionalidad es una de las dudas que rodea al fundador del Partido Republicano, de extrema derecha, que se enfrenta con la comunista Jara en la segunda vuelta de las presidenciales
En el mapa político global, el domicilio ideológico del republicano José Antonio Kast es la ultraderecha, una etiqueta de la que el candidato presidencial chileno reniega. A los pocos días de que Donald Trump asumiera en enero pasado por segunda vez la presidencia de Estados Unidos, Kast sostuvo: “Nuestras ideas ya ganaron en EE UU, en Italia, en Argentina [...] y en Chile también vamos a ganar”. Son todos países liderados por perfiles que comulgan entre ellos, pero con estilos diferentes. Uno de las interrogantes que sobrevuelan un posible triunfo del abanderado de las derechas en la segunda vuelta de las elecciones este domingo es qué tipo de líder será y cuál será su apego a la institucionalidad. Tomando su mismo listado de gobiernos de referencia, la duda es si, de ganar en las urnas, será un Donald Trump, una Giorgia Meloni, un Javier Milei o un cóctel que aglutine un poco de todos estos perfiles.
En los primeros días tras su paso a la segunda vuelta ―detrás de la candidata de la izquierda, la comunista Jeannette Jara―, Kast sostuvo conversaciones telefónicas con distintos líderes internacionales, entre ellos Meloni y Milei, sobre las “oportunidades” para potenciar las relaciones bilaterales correspondientes. El hecho de que las tres candidaturas de las derechas -la tradicional, la de Kast, y la libertaria- sumaran 50% de los votos en la primera vuelta ha inyectado una buena dosis de optimismo en el entorno del ultraconservador, que figura como favorito en las encuestas publicadas antes de la veda, hace 15 días.













